Es noticia
Insultar a Pedro Sánchez, canción del verano
  1. España
  2. Matacán
Javier Caraballo

Matacán

Por

Insultar a Pedro Sánchez, canción del verano

Habrá quien se sienta pletórico y empoderado con este despropósito y los habrá también que lo consideren justificado por la actitud chulesca del presidente, pero deberían recapacitar

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Europa Press/Isaac Buj)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Europa Press/Isaac Buj)
EC EXCLUSIVO

Fue un famoso cantante y DJ español, Juan Magán, el que dijo a principios de agosto que la canción del verano era Pedro Sánchez’. Porque lo estaba petando en las discotecas y todo el mundo conocía. En realidad, es más cántico que canción, pero si un tipo como Magán lo dice hay que echarle cuenta porque es un especialista en letras pegadizas: escribió hace diez años lo de "ayer la vi bailando por ahí" y desde entonces no ha parado de triunfar. La canción a la que se refiere también es pegadiza, se canta en un solo tono, monocorde, pero con dos ritmos distintos: primero pausado y luego acelerado. Dice así: "Pe-dro Sán-chez, hijodeputa". Ya está. Solo eso. Magán lo tuvo claro en Marbella y, sonriente, interrumpió su actuación, desbordado por ese cántico unánime. En las redes sociales se difundieron vídeos del momento, con el personal saltando con los cubatas en la mano, y cantando el "Pe-dro Sán-chez…"

El fenómeno, en todo caso, no es exclusivo de conciertos y discotecas. Ha comenzado la nueva temporada de fútbol y la Liga de Fútbol Profesional ya ha solicitado una sanción para dos equipos de fútbol, el Betis y el Oviedo, porque sus aficiones comenzaron a cantar lo mismo en medio de un partido. Pero es que, mucho antes que todo eso, en los Sanfermines, el cántico también se hizo ordinario, empezó en el chupinazo y ya no paró en toda la fiesta. Pero, ¿es normal que sea así? Esa es la cuestión, que cuando se traspasan algunos límites en una democracia, lo que se acaba horadando es el propio sistema democrático. Y atravesamos una época crítica en la que todo detalle al respecto debe ser considerado como síntoma de un problema mayor. El debate legal sobre la canción en sí misma es el menor de todos, porque no parece que pueda prosperar una sanción así cuando somos un país en el que se puede pitar el himno y abuchear a los Reyes de España en el palco sin que ocurra nada. O quemar una bandera. El problema es otro.

En esto, como ya advertimos en otras ocasiones, podría objetarse que, si el presidente del Gobierno se ha convertido en objeto de mofa insultante, será por algo. Y que tendría que ser el propio Pedro Sánchez el que pusiera a pensar a sus decenas de asesores sobre el porqué de tanta adversidad. Como decía aquel pensador francés, "cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto". De hecho, todo esto de la canción del verano surge de aquel otro incidente entre el presidente del Gobierno y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuando el primero comenzó a insultar a su familia desde el atril del Congreso de los Diputados y esta le contestó, desde la tribuna de invitados, con un exabrupto que luego se hizo popular con un retoque cínico: "Me gusta la fruta". De aquel incidente, estas oleadas discotequeras y, visto desde esa perspectiva, no tendríamos que darle más relevancia que el de la mera refriega política.

Ocurre, sin embargo, que nada de lo que suceda en España es ajeno a la corriente antisistema que se va imponiendo en el mundo. Y ya no se trata de que los partidarios de unos vociferen contra el líder de los otros o de que los voceros del contrario se mofen del líder de sus adversarios; lo que unos y otros no perciben es que hay alguien desde fuera de la melé que los jalea para que se despedacen. El problema no es la canción del verano, que no. Ni las diminutas venganzas y satisfacciones personales; el problema es el conjunto, la sociedad que se está construyendo. Habrá quien se sienta pletórico y empoderado con este despropósito y los habrá también que lo consideren justificado por la actitud chulesca del presidente, pero deberían recapacitar más allá de sus masajeados ombligos ideológicos. Quien sopla esos vientos no apoya a unos ni a otros, lo que quieren es acabar con los dos.

Foto: posrealidad-e-industria-del-engano-asi-prepara-sanchez-la-contraofensiva Opinión

La democracia en toda Europa es un sentimiento menguante, sobre todo por el descreimiento de los más jóvenes. Hace dos meses, a principios de julio, una fundación alemana, la Fundación TUI, hizo públicos los resultados del noveno estudio juvenil "Junges Europa", realizado entre abril y mayo con entrevistas a 6.703 personas de entre 16 y 26 años en Alemania, Francia, España, Italia, Grecia, Polonia y Gran Bretaña. Todavía existe una mayoría de jóvenes que piensa que la democracia es la mejor forma de gobierno, pero no llegan al 60 %. En países como el nuestro, los porcentajes son más preocupantes: sólo el 51 % de los jóvenes se muestra favorable a la democracia cuando les preguntan, igual que sucede en Francia. Los jóvenes españoles y franceses son, de hecho, los que miran con más displicencia a la democracia y sólo nos supera Polonia en indiferencia juvenil hacia este régimen de libertades en el que han nacido, sin necesidad de luchar por esta conquista, como acaso les ocurría también a sus padres. De hecho, lo que nos puede resultar más llamativo de todo este fenómeno es que sea entre la juventud de un continente como el europeo donde esté anidando tan rápidamente esa ideología ultra que recorre el mundo con la proclama de muerte de las democracias y el anuncio de una dictadura de élites sociales.

La deriva es tan preocupante que los primeros que tendrían que considerarse concernidos son los dirigentes de los dos grandes partidos, PP y PSOE, por lo que se decía antes: no son conscientes de que cuando se descuartizan en las peores crisis, incapaces de transmitir un mensaje de serenidad y colaboración, están favoreciendo la impresión de decadencia de la democracia. Por supuesto, que también muchos medios de comunicación, y muchos comunicadores, son igualmente responsables de este deterioro democrático que no atendemos. Y como resulta que, al final, cada uno de nosotros es dueño de sus actos, lo mejor es empezar el curso político señalando el peligro que se nos viene encima. De modo que no, aquí no se va a cantar ninguna canción de Pedro Sánchez ni vamos a bromear con la fruta. Si alguien descarga adrenalina con la polarización, que tenga presente que, muy posiblemente, acabará arrepintiéndose.

Fue un famoso cantante y DJ español, Juan Magán, el que dijo a principios de agosto que la canción del verano era Pedro Sánchez’. Porque lo estaba petando en las discotecas y todo el mundo conocía. En realidad, es más cántico que canción, pero si un tipo como Magán lo dice hay que echarle cuenta porque es un especialista en letras pegadizas: escribió hace diez años lo de "ayer la vi bailando por ahí" y desde entonces no ha parado de triunfar. La canción a la que se refiere también es pegadiza, se canta en un solo tono, monocorde, pero con dos ritmos distintos: primero pausado y luego acelerado. Dice así: "Pe-dro Sán-chez, hijodeputa". Ya está. Solo eso. Magán lo tuvo claro en Marbella y, sonriente, interrumpió su actuación, desbordado por ese cántico unánime. En las redes sociales se difundieron vídeos del momento, con el personal saltando con los cubatas en la mano, y cantando el "Pe-dro Sán-chez…"

Pedro Sánchez Democracia
El redactor recomienda