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El ominoso silencio sobre la tragedia cubana
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Javier Caraballo

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El ominoso silencio sobre la tragedia cubana

No se oye en España ni una sola voz ante la brutal epidemia que está sufriendo Cuba, con miles de personas enfermas vagando como zombis por las calles sin cura ni medicamentos

Foto: Imagen de archivo de un hospital cubano. (EFE)
Imagen de archivo de un hospital cubano. (EFE)
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Las noticias del nuevo intento de reunificación de la izquierda en España llegan al mismo tiempo que, tímidamente, se conocen las precauciones que el Gobierno español ha emitido para aquellos que quieran viajar a Cuba, la Cuba castrista. Retrato apresurado de la izquierda diletante y la izquierda real. Qué crueldad, qué inhumanidad, se comete en España, y en Europa, cada vez que un político que se dice de izquierdas habla de Cuba como un paraíso solidario y próspero. Qué barbaridad se comete cada vez que un intelectual o un artista que se confiesa comunista se refiere a Cuba como el sueño cumplido de un mundo mejor, la utopía conseguida. Atrocidades como las de estos días.

No encontraremos en España ni una sola manifestación de todos estos que dicen adorar a Cuba escandalizados con el colapso del país, el fracaso abrumador del régimen castrista, y la epidemia de enfermedades víricas que ha convertido muchos lugares de la isla en un espectáculo tétrico de hombres y mujeres famélicos que caminan curvados por las aceras, retorcidos de dolor.

"Es increíble ver a la gente caminando a rastras por la calle como zombis. Es espeluznante. Ver eso en las calles de Pinar del Río o La Habana me recordó al juego de terror Silent Hill", como contó en El Confidencial, a mediados de diciembre, un ingeniero informático que estaba de paso por Cuba para visitar a su familia.

La misma impresión le causó a una periodista cubana, que habló para la BBC, Yirmara Torres Hernández: "Matanzas parece hoy una ciudad de zombis... así andamos, doblados, doloridos. Basta con salir a la calle y mirar". Ambos se refieren a la triple epidemia que está asolando Cuba, con la transmisión exponencial de tres enfermedades víricas, el dengue, chikungunya y oropouche.

Foto: cuba-vacunas-dengue-chikungunya-viajeros-1hms

En El País, el escritor Leonardo Padura cuenta cómo se asoma a su azotea para contemplar el paisaje dramático de La Habana, cada vez más abandonada, con apagones diarios. "Si desde mi azotea pudiera elevarme en el globo de Phileas Fogg y observar el mapa de la isla, comprobaría que tres quintas partes del territorio nacional están a oscuras. Un día y otro, y así durante semanas, meses que ya se acumulan en años. Cuba se ha convertido en El País de las Sombras Largas".

Los síntomas son fiebre alta, sarpullidos, vómitos, diarreas e inflamación de las articulaciones, que es lo provoca esas escenas terribles de personas, esqueléticas, vagando como muertos vivientes por las aceras. En algunas de las fotos que se han publicado se les ve andar por alguna de las avenidas más conocidas de La Habana, edificios que un día, hace décadas, fueron grandiosos y que hoy parecen haber sufrido un intenso bombardeo.

Foto: iu-mas-madrid-comunes-sumar-acuerdo-nueva-izquierda

En las esquinas, los montones de basura se acumulan, no hay electricidad y el sistema de salud pública es inexistente. Entre la propagación no existen dudas, si se contagian intentan comprar medicamentos en el mercado clandestino y quedarse en casa, con la esperanza de curarse. Lo que descartan es acudir a los hospitales en los que apenas hay medicamentos y hasta las pruebas diagnósticas pueden ser falsas. La cuestión es que, entre el colapso del sistema sanitario y la política propagandista del Gobierno cubano, que sigue hablando de Cuba como "una potencia médica", lo que es imposible saber es cuántas personas están enfermas hoy. Se sabe que es la mayor epidemia sufrida en Sudamérica en todo el año 2025, pero nada más.

En el Granma, el periódico oficial del régimen, órgano oficial del comité central del Partido Comunista de Cuba, por supuesto que no se encuentran noticias referentes a las epidemias. Al escribir este artículo, la noticia principal era sobre "una valiosa iniciativa impulsada por el General de Ejército Raúl Castro Ruz: Agricultura urbana, del escepticismo al éxito".

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La gravedad de lo que está ocurriendo en Cuba la conocemos por los reportajes que se han publicado en periódicos como El Confidencial, pero ¿alguien ha oído hablar de ello a alguno de los líderes de la izquierda española? ¿Alguna referencia? ¿Alguna iniciativa para promover una campaña de ayudas o, al menos, un simple gesto de solidaridad y apoyo? Nada, como si Cuba no existiera o, mejor, como si esta Cuba fracasada del régimen castrista no existiera.

Reparé en ese vacío hace un par de días cuando este periódico desveló el acuerdo que ya han alcanzado varias fuerzas políticas de izquierda para, otra vez, unirse en una plataforma electoral. Los mismos de siempre, Izquierda Unida, Más Madrid, Sumar y Comunes, vuelven a unirse para, al cabo de un tiempo, volver a separarse. En eso consiste su acción política principal, en ir y venir de plataformas, en asestar o recibir puñaladas y resistir todo el tiempo posible en la primera línea.

Si la política es una actividad que fomenta el ensimismamiento y la egolatría, esta retahíla de encuentros y desencuentros debemos considerarla como la cúspide de la endogamia. Con respecto a la tragedia sanitaria de Cuba, no podemos olvidar, además, que los partidos que han decidido formar una nueva plataforma cuentan con una buena representación en el Gobierno de España, nada menos que tres ministerios y una vicepresidencia.

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Dos de ellos, los de Sanidad y Cultura, ya podrían haber intentado movilizarse para socorrer a los cubanos, para denunciar el desastre del Gobierno y pedirle al régimen cambios decididos hacia la democracia. Pero no. En la web del Ministerio de Sanidad no es que no exista ninguna información al respecto, sino que, además, se desinforma gravemente: en el apartado denominado "La salud viaja" se afirma que para viajar a Cuba en la actualidad no hace falta vacunarse de nada: "Ningún requisito de vacunación para los viajeros internacionales".

Menos mal que en el Ministerio de Asuntos Exteriores sí que se alerta de que "Cuba padece en estos momentos una grave epidemia, con brotes simultáneos de diversas enfermedades víricas trasmitidas por mosquitos. Destacan el dengue, el oropuche, el zika y, en especial, el chikungunya, el más extendido, con 42 mil casos reconocidos por el Gobierno. El consejo es no viajar a Cuba y, si se hace, vacunarse de esta última enfermedad, que es la que ha convertido Cuba en un paisaje de zombis que caminan por las aceras. Zombis que se vuelven invisibles a los ojos de quienes defienden aún la dictadura cubana.

Las noticias del nuevo intento de reunificación de la izquierda en España llegan al mismo tiempo que, tímidamente, se conocen las precauciones que el Gobierno español ha emitido para aquellos que quieran viajar a Cuba, la Cuba castrista. Retrato apresurado de la izquierda diletante y la izquierda real. Qué crueldad, qué inhumanidad, se comete en España, y en Europa, cada vez que un político que se dice de izquierdas habla de Cuba como un paraíso solidario y próspero. Qué barbaridad se comete cada vez que un intelectual o un artista que se confiesa comunista se refiere a Cuba como el sueño cumplido de un mundo mejor, la utopía conseguida. Atrocidades como las de estos días.

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