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Almeida y Ayuso, sin invitación a la cena oficial con los líderes de la OTAN
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Pilar Gómez

Maten al mensajero

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Almeida y Ayuso, sin invitación a la cena oficial con los líderes de la OTAN

Sánchez ha copado todo el protagonismo dejando fuera a los mandatarios de la ciudad y comunidad anfitrionas. La presidenta está en Miami y el alcalde aguanta el chaparrón de las restricciones

Foto: Almeida ha pedido paciencia a los madrileños
Almeida ha pedido paciencia a los madrileños
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España acoge la cumbre de la OTAN. Somos el país anfitrión, pero a los madrileños nos ha tocado aguantar las restricciones. Esperemos que los acuerdos que se alcancen sean beneficiosos para alguien más que para Pedro Sánchez. El presidente se ha garantizado que nadie le quite el protagonismo. Únicamente lo ha compartido con Felipe VI, no le quedaba más remedio. Por ahora seguimos siendo una monarquía parlamentaria pese a los envites de Podemos. Anoche hubo una cena de gala que organizó la Casa Real y no se invitó al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, o a la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso. La última está de viaje en Miami en busca de inversores. Ella tiene su propia agenda.

Almeida está lidiando con la parte más dura de esta cumbre. La ciudad está paralizada ante la presencia de los mandatarios extranjeros y sus delegaciones. El alcalde hace continuos llamamientos a la calma y agradece a los madrileños que opten por el teletrabajo y se armen de paciencia. Aprovecha cada intervención para “vender” la ciudad y felicitarse de que la capital sea por unos días el epicentro informativo mundial. Todo colaboración.

placeholder Las calles se vaciaron como en los días de la pandemia
Las calles se vaciaron como en los días de la pandemia

El alcalde actúa como el representante de todos, el presidente no. En la cena de gala deberían haber estado Almeida y Díaz Ayuso como mínimo como representantes de la ciudad y comunidad anfitriona. Se debió invitar a una delegación de políticos españoles, empresarios y representantes del mundo cultural. Al menos contar con el líder del principal partido de la oposición para algo. A Alberto Núñez Feijóo se le ha hecho luz de gas. No solo en la parte más lúdica, sino que Moncloa ni se ha pronunciado respecto al documento que el PP le envió para poner en común la política Exterior. En unos meses se atreverá a pedir los votos de los populares en el Congreso para aprobar los Presupuestos de 2023. Sánchez se ha comprometido con la OTAN a duplicar el gasto de Defensa y sus socios de investidura no quieren invertir dinero en “guerra”. A la ministra Belarra le da grima que las democracias europeas nos defendamos de los dictadores como Putin. Lo primero es salvar vidas, pero también nuestros valores. Por desgracia, la historia demuestra que la paz se logra armándose hasta los dientes para una guerra.

Un veterano del CNI me decía hace unos días que desde Moncloa se estaba dando una relevancia exagerada a la cumbre. Resumía que solamente somos “el hotel de los mandatarios” y que las decisiones ya vienen cocinadas. Nada que ver con lo que traslada Sánchez. El presidente ha visto una oportunidad de relanzar su maltrecha imagen. Está cómodo en temas internacionales. Las cosas de casa están revueltas. La economía va mal con tendencia a empeorar, el yugo de Marruecos aprieta tanto que el “Gobierno más social de la historia” permite que en su frontera se mate a palos a inmigrantes, la coalición se resquebraja, pero el presidente no va a permitir que le arrebaten este momento mágico. Sacarse la espinita de aquella “cobra” del norteamericano en Bruselas.

Foto: Miembros del GEO inspeccionan Ifema. (EFE/Kiko Huseca)

Madrid está dando un ejemplo de ser una ciudad civilizada. La coordinación de las Fuerzas de Seguridad está funcionando. El Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno han sido capaces de hacer que las cosas funcionen. Ayer era un día clave con la llegada de las delegaciones de los mandatarios extranjeros, especialmente el amplío séquito de Biden. Las calles se vaciaron. Las imágenes nos devolvían a aquellos días de la pandemia. La capital ha demostrado que está preparada para acoger grandes eventos planetarios (no me resisto a recordar a mi querida Leire Pajín). Esto no es cosa menor. Hace apenas un mes París se colapsó para organizar la final de la Champions League. Menos mal que los aficionados del Real Madrid se trajeron la copa porque horas antes sufrieron robos, líneas de metro colapsadas y aglomeraciones para acceder al estadio. Madrid es mejor que París. Tomen nota.

Para los que lean este artículo y estén cabreados con los cortes de tráfico, con el cierre de sus bares, con los señores trajeados en hoteles de cinco estrellas mientras llenar el depósito de gasolina a estas alturas de mes, provoca mareos… les pido paciencia. Almeida también la ha tenido con Sánchez.

España acoge la cumbre de la OTAN. Somos el país anfitrión, pero a los madrileños nos ha tocado aguantar las restricciones. Esperemos que los acuerdos que se alcancen sean beneficiosos para alguien más que para Pedro Sánchez. El presidente se ha garantizado que nadie le quite el protagonismo. Únicamente lo ha compartido con Felipe VI, no le quedaba más remedio. Por ahora seguimos siendo una monarquía parlamentaria pese a los envites de Podemos. Anoche hubo una cena de gala que organizó la Casa Real y no se invitó al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, o a la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso. La última está de viaje en Miami en busca de inversores. Ella tiene su propia agenda.

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