A Tezanos se le ha ido la mano: el muerto estaba muy vivo

El CIS está fuera de control. Tezanos, sin Congreso que lo vigile, ha decidido hacer de su capa un sayo. Como aquel director de periódico que se negaba a aceptar la evidencia

Foto: El presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), José Félix Tezanos. (EFE)
El presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), José Félix Tezanos. (EFE)

Hay que reconocer a José Félix Tezanos, el jefe del CIS, una sinceridad infinita. Dimitió en su día de la ejecutiva del PSOE para dedicarse en cuerpo y alma al Centro de Investigaciones Sociológicas y eso es, precisamente, lo que está haciendo. Hasta el punto de que lo ha convertido en un apéndice más del Gobierno, sin que, por el momento, se haya producido una rebelión interna de los funcionarios del centro. Tiempo habrá.

Tezanos, en este sentido, es un agente doble. Al mismo tiempo que trabaja para la Moncloa al frente del CIS, apoya al Gobierno desde la Fundación Sistema, que es otro satélite del partido socialista. Esta última ocupación es legítima, pero chirría que al mismo tiempo que se dirigen las encuestas oficiales se abrace en público, y sin rubor alguno, la estrategia del presidente Sánchez para seguir en el palacio presidencial, lo que sin duda empeña la credibilidad del CIS.

Este mismo lunes, 24 horas antes de publicar la encuesta, Tezanos, a quien se le supone cierta neutralidad, firmó un artículo en el que sin empacho decía lo que sigue: “Lo que se impone (…) es que aquellos que han quedado en minoría en las urnas, y que no pueden conformar una mayoría alternativa de gobierno en el Parlamento, asuman el resultado de las urnas, respeten lo que ha decidido la mayoría —aunque esta no sea absoluta— y dejen gobernar”. Es como si el juez que dicta sentencia fuera primo hermano del justiciable. O que el presidente de una mesa de contratación diera el encargo a un pariente cercano.

Tezanos es libre de opinar lo que considere conveniente. Lo malo es que no es un funcionario cualquiera. Algo que es todavía más inquietante si se tiene en cuenta que quien lo interpela en el Congreso, en aras de la labor de control parlamentario, es el diputado Simancas, miembro también destacado del patronato de la fundación que preside el propio Tezanos.

No es de extrañar, por eso, que en la última comparecencia del presidente del CIS el diputado socialista le pusiera ‘en aprietos’, por decir algo. “Por fin”, le dijo, en un interrogatorio extremadamente duro, “le dan a usted la oportunidad de comparecer en esta casa para responder a tanta falsedad y a tanta ofensa. Es inaudito, a usted se le ha insultado, se le ha vilipendiado, se le ha descalificado personal y profesionalmente, se le ha sometido a juicio sumarísimo en esta casa y ni siquiera se le ha dado a usted oportunidad de explicarse o defenderse”. Como se ve, todo queda en familia. No en vano, Simancas es compañero de armas literarias y escribe habitualmente en la revista de la Fundación Sistema, lo que da idea de su interés en ser crítico con el susodicho. ¡Viva el parlamentarismo!

Estimación de voto

El problema, sin embargo, es que el CIS es un organismo público, y si ya es discutible que haga encuestas sobre intencionalidad de voto, todavía es más singular que se quiera influir en las expectativas electorales por la puerta de atrás. Es decir, que al mismo tiempo que se dice en la documentación oficial (sic) que “los resultados se publican como porcentaje de voto emitido, como es habitual hacer cuando se celebran elecciones. EN NINGÚN CASO SUPONEN UN MODELO DE ESTIMACIÓN DE VOTO” (las mayúsculas son del propio CIS), se deja caer que el PSOE no es ya el partido hegemónico (27,6 puntos de distancia respecto del segundo) sino que está a punto de sacar más escaños que Felipe González en 1982.

El propio CIS sabe que esto es más falso que un duro de madera, que se decía antes, pero introduciendo ese porcentaje, que siembra confusión y una enorme ambigüedad, abrirá telediarios y titulares del cuerpo 40 en la prensa escrita. La coartada a favor de Tezanos es sencilla, son los medios de comunicación quienes se equivocan en su interpretación de los datos, y no el CIS, con lo que es lo más parecido a un atraco demoscópico perfecto. Se suministra información confusa, e interesadamente parcial, y aquí paz y después gloria.

La jugada es de un infantilismo político para echarse a temblar, que recuerda aquello que decía Churchill: "Solo me creo las encuestas que yo mismo manipulo". Pero más allá del chascarrillo, lo cierto es que jugar con las expectativas electorales en unos momentos especialmente delicados para España (existe el riego de que se celebren cuatro elecciones generales en menos de cuatro años) es una auténtica temeridad. Y lo que es todavía más relevante, pone de relieve la escasa calidad democrática de un país que utiliza las instituciones contra sí mismo.

Lo esencial, en este caso, no es si el CIS acierta o no (esto no es una lotería), sino la forma de presentar los resultados con un sesgo claramente a favor del Gobierno. De este o de cualquier otro. Y el hecho de que el CIS se acercara a los resultados del 28-A más que otros institutos no significa que no tenga la obligación de presentar los datos de forma rigurosa y no torticera.

Fuga hacia adelante

Tezanos, en su fuga hacia adelante, ha conseguido la cuadratura del círculo. El 85,2% de los encuestados considera que la situación política actual es igual o peor que hace un año (cuando llegó Sánchez a la Moncloa). Mientras que el 78,3% cree que la situación económica es igual o peor que hace un año. Pero aun así, es el presidente en funciones quien se dispara en las encuestas y no el resto de partidos, convertidos en una especie de pelotón de los torpes.

Entre el segundo (Partido Popular) y el cuarto (Ciudadanos) hay una distancia de apenas 1,4 puntos de voto directo en la encuesta, pero entre el primero (PSOE) y el segundo hay una diferencia de 27,6 puntos. O lo que es lo mismo, el PSOE, en voto directo, sacaría más (el 41,3%) que la suma de PP, Unidas Podemos (incluida su marca en Cataluña) y Ciudadanos (39,1% en total).

A Tezanos le empieza a pasar lo que a aquel director de periódico que presumía de no hacer nunca ninguna rectificación, toda vez que con esa estrategia daba a entender que el rotativo nunca se equivocaba. En una ocasión, sin embargo, el periódico publicó una esquela de un empresario que estaba tan vivo como el propio director, fruto de una venganza de uno de sus redactores. El director, cuando se enteró de que el patrón estaba vivo, se negó, como era su costumbre, a rectificar, y en pleno disparate buscó una salida: 24 horas después de la publicación de la esquela, el empresario apareció en la sección de natalicios. Asunto resuelto. Es probable que Tezanos opte por proponer que no haya elecciones, al fin y al cabo, ya se sabe quién va a ganarlas.

Mientras Tanto
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