Ayuso y Susana 'indultan' a Sánchez el 13-J
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Rubén Amón

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Ayuso y Susana 'indultan' a Sánchez el 13-J

La presidenta madrileña malogra la manifestación de Colón incitando la rebeldía del Rey a los indultos, mientras que la victoria de Espadas en Andalucía aniquila para siempre a la rival histórica del líder monclovense

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Reuters)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Reuters)

Podía haber sido una jornada negra del sanchismo. Y empezó a parecerlo cuando la 'mani' de Colón contra los indultos adquirió un aspecto imponente, pero el presidente del Gobierno sobrevivió al 13-J gracias a la incompetencia de Díaz Ayuso y al hundimiento de Susana Díaz. A la primera se le ocurrió sugerir que el Rey debía sublevarse, mientras que la segunda sucumbió por la noche ante el candidato oficialista de Andalucía, Juan Espadas.

Sánchez posee instinto. Carece de escrúpulos y de principios, pero tiene buenos... finales y mejor suerte. De otro modo, no hubiera disfrutado de una holgada victoria en Sevilla ni habría encontrado en la insensatez de Ayuso un argumento providencial en la crisis hipersensible de los indultos.

La presidenta madrileña incitaba al Rey a renegar de ellos. Un ejemplo de cuñadismo y de temeridad que exigiría a Felipe VI saltarse la Constitución, desquitarse de la monarquía parlamentaria y eludir sus obligaciones, naturalmente incurriendo en una gravísima crisis de Estado.

Foto: El alcalde de Sevilla, Juan Espadas. (EFE)

No podía ser más embarazosa la ocurrencia de Ayuso, ni más incómoda para los cuarteles de Casado. No solo por el peso político de la presidenta y por el sesgo populista que adquiere la llamada a la insumisión, sino porque las razones firmes y contundentes que explican el rechazo a los indultos no necesitan de extravagancias ni de equívocos estrafalarios.

La 'mani' de Colón fue suficientemente masiva como para considerarla bastante más cerca del éxito que del fracaso. La Policía Municipal la midió con gafas de aumento —125.000 personas— y la Policía Nacional con lentes de culo de vaso, pero la controversia no desmiente el músculo plebiscitario ni el peligro electoral que puede suponerle a Sánchez no ya los indultos sino el deterioro que va a acarrearle la gestión del chantaje soberanista.

Tanto prolifera y avanza el antisanchismo, tanto Casado se recrece y se recrea en su posición de alternativa, aunque la cita del 13-J no le resultó todo lo grata que hubiera deseado. Primero porque tuvo que esconderse de Santiago Abascal, no fuera a sorprenderlo en una fotografía. Y en segundo lugar, porque el fervor popular hacia Díaz Ayuso plantea de manera embarazosa quién es la princesa del pueblo, al menos en Madrid.

Foto: Foto de los líderes de PP, Cs y Vox en la primera manifestación de Colón. (EFE)

Tan fuerte se observa a sí misma la presidenta de la comunidad que emprendió la 'boutade' de la rebeldía borbónica. Y no pudo salir a desautorizarla Casado porque el ayusismo es una religión en estado de gracia. Lo demostraría una encuesta en caliente al hilo de la pregunta desafiante de Ayuso —"¿Qué va a hacer el Rey, los va a firmar?"—. Y no resultaría sorprendente que el gentío arropara la posición de la presidenta madrileña. Como si Felipe VI tuviera que echarle cojones. Y como si la defensa de la Constitución requiriera la anomalía... de vulnerarla.

Fue Inés Arrimadas quien discutió abiertamente la bravuconada de Díaz Ayuso. Y quien expuso el disparate de semejante distorsión institucional, independientemente de que resulte degradante y humillante la escena del monarca perdonando a los insurrectos que aspiran a guillotinarlo y a los delincuentes que amonestó ejemplarmente el 3 de octubre de 2017.

No era sencillo el papel de Cs en la 'mani' de Colón. Quizá por ello prevaleció la fórmula especulativa de ir a la 'mani', pero poco. Estar y no estar mucho al mismo tiempo, emulando la ambigüedad de aquel subalterno de 'La tabernera del puerto', a quien el personaje de Verdier le pregunta: "¿Cafetero, crees en Dios?". “Si señor, pero poco”, responde el tabernero.

Tan fuerte se observa a sí misma la presidenta de la comunidad que emprendió la 'boutade' de la rebeldía borbónica

Ciudadanos creía —y cree— más en renegar de los indultos que en la manifestación, pero el balance del 13-J arroja menos peligros de los que se presumían. Porque no ha pinchado la 'mani'. Y porque la afluencia de público fue todo lo masiva que aconsejaba el respeto a la pandemia, más allá de que Abascal se pavoneara a los pies de la estatua de Blas de Lezo.

Jugaba en casa el líder de Vox, igual que jugaba en casa Susana Díaz hasta que la realidad y los camaradas la han depuesto. La militancia la ha desahuciado de la política, como ya hizo cuando ungió a Sánchez en las primarias que dirimían la secretaría general del PSOE.

Y no es que la 'eliminatoria' de ayer fuera el partido de vuelta, pero estaba claro que una victoria de Susana Díaz hubiera supuesto un escarmiento al proyecto andaluz y nacional de Sánchez. Por eso puede decirse que el presidente del Gobierno ha ganado las primaras. Y por la misma razón conviene tener en cuenta que Sánchez expone y exhibe una impresionante capacidad aniquilatoria frente a sus rivales políticos.

Podía haber sido una jornada negra del sanchismo. Y empezó a parecerlo cuando la 'mani' de Colón contra los indultos adquirió un aspecto imponente, pero el presidente del Gobierno sobrevivió al 13-J gracias a la incompetencia de Díaz Ayuso y al hundimiento de Susana Díaz. A la primera se le ocurrió sugerir que el Rey debía sublevarse, mientras que la segunda sucumbió por la noche ante el candidato oficialista de Andalucía, Juan Espadas.

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