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El relato 'unionista' del catalán Josep Borrell
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José Antonio Zarzalejos

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El relato 'unionista' del catalán Josep Borrell

El texto compone todo un relato con el que combatir argumentalmente al independentismo rampante que ha convertido auténticas falacias en verdades absolutas que han calado en la sociedad catalana

Foto: El expresidente del Parlamento Europeo Josep Borrell. (EFE)
El expresidente del Parlamento Europeo Josep Borrell. (EFE)

El libro 'Cuentas y cuentos de la independencia' (Editorial Catarata), de Josep Borrell y Joan Llorach, se ha encaramado en el 'top ten' de los más leídos, lo cual es una buena noticia porque demuestra que a los ciudadanos les importa saber qué ocurre en Cataluña y si las aspiraciones secesionistas de una parte de su sociedad tienen el fundamento que los independentistas pretenden. El exministro de Fomento, y antes secretario de Estado de Hacienda, desmonta en su ensayo 1) que el déficit fiscal de Cataluña sea de 16.000 millones, 2) que Alemania, en relación con la balanzas fiscales y la limitación de déficit fiscal de sus 'länders', sea un modelo a seguir, 3) que Cataluña sufra un expolio fiscal y 4) que la comunidad internacional, y en particular la UE, secundaría la independencia del Principado.

El texto de Borrell y Llorach es importante -pese a su aparente sencillez analítica- porque, además de aportar datos concluyentes, compone todo un relato con el que combatir argumentalmente al independentismo rampante que ha convertido auténticas falacias en verdades absolutas que han calado en la sociedad catalana y, es de temer, en algunos sectores de la del resto de España.

Lo que ha venido faltando -y sigue- es una buena narrativa que persuada a los que algunos denominan “independentistas por reacción” de que el coste de la no España sería muy elevado para Cataluña, que el relato agraviado de Mas y Junqueras adolece de graves errores tanto económicos como meramente fácticos y políticos, que el de la balanzas fiscales alemanas es “un cuento” (y los autores del libro lo demuestran), que el coste de las infraestructuras de un nuevo Estado catalán está siendo minusvalorado, que el déficit fiscal catalán es solo del 1,6% de su PIB y que la comunidad internacional estaría muy alejada de prestar apoyo a una independencia a las bravas de Cataluña.

La derrota del constitucionalismo en Cataluña no ha consistido en su ausencia de razones para oponerse al independentismo, sino en su verbalización errónea

Bastaría que el Gobierno y los dirigentes de los partidos constitucionalistas -para los independentistas, los que se oponen (nos oponemos) a la secesión son (somos) 'unionistas'- trabajasen sobre el texto de Borrell y Llorach para disponer de un 'storytelling' de una gran calidad argumental, y que con algunos otros aditamentos de carácter histórico alcanzaría y superaría el 'better together' de los británicos en la precampaña del referendo independentista de Escocia celebrado en septiembre del pasado año.

Hemos comprobado de manera reiterada cómo la gran derrota del constitucionalismo español en Cataluña no ha consistido en su ausencia de razones para oponerse al independentismo, sino en su no verbalización, o en su verbalización errónea. Ha sido y está siendo una derrota por práctica incomparecencia, consecuencia directa de una política que ha rebajado el voltaje del problema dejando el campo libre al 'agitprop' independentista, que ha penetrado, incluso, en las bolsas de electores más proclives en la izquierda por opciones constitucionalistas.

Nunca es tarde para rectificar porque hacerlo es de sabios. Este Gobierno, o el que venga, y los partidos deberían convocar a determinados intelectuales, economistas, historiadores y sociólogos y pedirles, no solo un diagnóstico, sino también los mimbres para una terapia política. Hace falta una acumulación de talento en distintas disciplinas que resitúe el foco sobre las realidades y denuncie las ensoñaciones, racionalizando la cuestión catalana tanto cuanto se pueda, enfriando las emociones y visceralidades -el independentismo se ha introducido en una dinámica de radicalidad cada día mayor-, devolviendo el debate a un terreno de mayor objetividad.

Todos estos esfuerzos hay que amalgamarlos si sirven al objetivo de localizar el discurso adecuado y veraz sobre la Cataluña de hoy en la España de 2015

Los historiadores -es el caso de Santos Juliá, Jordi Canal, Ricardo García Cárcel y otros- están comenzando a hacer un esfuerzo divulgador estimable después de aquel falaz simposio 'Espanya contra Catalunya' que reunió a los académicos al servicio de la independencia catalana. También emerge un grupo de economistas que no se aviene a dar por buenas las tesis del secesionismo, y hay sociólogos que comienzan ya a sondear la hondura de la fractura interna en Cataluña.

Todos estos esfuerzos intelectuales y analíticos hay que amalgamarlos sin acepción de quienes procedan si sirven al objetivo de localizar el discurso adecuado y veraz sobre la Cataluña de hoy en la España de 2015. Borrell y Llorach han hecho una excelente contribución editorial que merecería la mayor notoriedad porque su texto contiene, en germen, la narrativa constitucionalista que demasiados ciudadanos españoles echan en falta en el tratamiento de la cuestión catalana.

Josep Borrell