Cataluña enciende un agrio debate entre 50 catedráticos

Los académicos no solo discrepan sobre la solución de la crisis catalana sino también sobre su origen, en una actitud que recuerda a la de los partidos políticos

Foto: Ilustración: Raúl Arias.
Ilustración: Raúl Arias.

Las posturas sobre Cataluña y una posible reforma constitucional para resolver su crisis de 'encaje' en España han provocado un agrio debate entre medio centenar de catedráticos de distintas disciplinas y más de 70 profesores y personalidades públicas, que ha pasado desapercibido pero que es un asunto de importancia. Los términos de la cuestión se han sustanciado en dos manifiestos, breves y muy incisivos, el primero titulado 'Renovar el pacto constitucional' (difundido en 'Público' el pasado día 11), suscrito por 23 catedráticos que propugnan una reforma de la Constitución de corte federal y en el que explican las graves responsabilidades contraídas por el Tribunal Constitucional por su sentencia sobre el Estatuto catalán de 2006, y el segundo, bajo el rótulo de 'Renovar el pacto constitucional: ¿con qué fin?' ('El Mundo' del pasado día 14), firmado por otros 24 catedráticos y en el que se refutan las tesis del anterior.

El primero de los manifiestos se queja de que el independentismo catalán “ha encontrado el repliegue estatal como única respuesta” e insta a hacer “autocrítica”. Tras asegurar que habría que modificar la Carta Magna para federalizar España y así acomodar “las reivindicaciones de carácter identitario”, sitúa el origen del conflicto catalán en la sentencia del TC 31/2010 que resolvió el recurso interpuesto por el PP. Sostienen los firmantes que la ciudadanía “se sintió engañada” y que el alto tribunal “impuso una visión unilateral del pacto constitucional”. A partir de ello, dicen, el "Título VIII de la Constitución quedó herido de muerte". Califican de “pésima” la gestión tanto de la crisis catalana como de la económica, y acusan al Estado de prácticas de recentralización, de tal manera “que todo camina hacia atrás”, y ponen como ejemplo la sentencia del TS de Canadá sobre Quebec como referente de una posible solución.

Este primer manifiesto está firmado por notables catedráticos adscritos a la izquierda (alguno, al nacionalismo vasco y catalán), como Javier Pérez Royo, Julián Casanova, Carmen Pena, Daniel Innerarity, José Luis Villacañas, Fernando Vallespín, Victoria Camps y Joan Botella, entre otros, a los que acompañan las firmas de 36 profesores y personalidades entre quienes se encuentran algunos con proyección mediática como Antón Losada, Jordi Amat, Francesc Arroyo y, sobre todo, Máriam Martínez Bascuñan, recientemente nombrada directora de opinión del diario 'El País'. En total, son 59 los firmantes.

Unos cargan sobre la sentencia del TC acerca del Estatuto la responsabilidad, y otros sobre la labor de nacionalización que se ha registrado en Cataluña

El manifiesto de respuesta lo firman 24 catedráticos y 36 profesores y personalidades, y contesta rotundamente el texto del que discrepan “claramente en su diagnóstico”. Niegan que los “territorios tengan identidad” y también la “humanización de los territorios”, porque “oscurecen a una parte de la población”, la que no comulga con las tesis nacionalistas. Aseguran que Cataluña “asume competencias propias de los estados federados”. Pero, sobre todo, “discrepan abiertamente” sobre la responsabilidad del TC en la crisis de Cataluña y añaden que acusar a este organismo “sería borrar de un plumazo las décadas de lluvia fina nacionalista que se evidencia en tantos documentos como el conocido `Programa 2000”. Por fin, califican de “inaudito” que sus colegas discrepantes imputen al Constitucional “actuar de manera involucionista”. En el final del manifiesto, estos académicos piden también que se aborden los “privilegios fiscales de las regiones más ricas o el derecho de los castellanohablantes a vivir en su lengua en cualquier punto del Estado”.

Este manifiesto de respuesta está suscrito por catedráticos como Javier Arenas, Javier Fernández Sebastián, Carlos Fernández Casadevante, Juan Francisco Fuentes, Juan Antonio García Amado, Araceli Mangas, Gustavo Raúl de las Heras, Antonio Jiménez Blanco, Luis Miguez Macho, Carlos Ruiz Miguel, Juan Santamaría Pastor y Mauricio Suárez, entre otros. Y es secundado por personalidades de proyección mediática como Fernando Savater, Félix de Azúa, Carlos Martínez Gorriarán, Félix Ovejero Lucas o Andrés Trapiello, todos ellos especialmente críticos con la deriva que ha supuesto el 'procés' separatista en Cataluña.

Lo que llama la atención es que ninguno de los dos manifiestos formula una crítica certera sobre los comportamientos desleales de los independentistas

Aunque el debate entre los académicos no ha quebrado en ningún momento la corrección y el respeto mutuo, lo cierto es que las posiciones son tan radicalmente encontradas como las de los partidos políticos, lo que lanza, en opinión de algunos de los firmantes consultados, “un mensaje muy preocupante”, porque la discrepancia no es solo sobre las posibles soluciones a la crisis catalana sino también sobre las causas que la originaron. Unos cargan sobre la sentencia del TC acerca del Estatuto la principal responsabilidad, y otros lo hacen sobre la labor de nacionalización que se ha venido registrando en las últimas décadas en Cataluña.

Lo que llama poderosamente la atención es que ninguno de los dos manifiestos —en los que algunas fuentes perciben también una emulación académica— formula una crítica certera sobre los comportamientos desleales de los independentistas, que tuvieron su peor exponente en las llamadas 'leyes de desconexión' del 6 y 7 de septiembre del pasado año. Doble preocupación: por el enfrentamiento de tesis y por el olvido de los comportamientos radicales que nos han llevado a la actual situación. Si el mundo académico está tan dividido en el asunto de Cataluña, no es extraño que el político lo esté aún más.

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