Golpe de Carmena a Podemos

La declaración de independencia de Carmena es el paradigma de la desafección a un proyecto por su inconsistencia y una enmienda a la totalidad a su planteamiento de gestión de los intereses públicos

Foto: La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. (EFE)
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. (EFE)

Ayer el diario 'ABC' publicaba una encuesta electoral coincidente con la del CIS de agosto en cuanto a Unidos Podemos se refiere: 15,9% de voto estimado con 43 diputados en el Congreso. Aunque el instituto público no ofreció la proyección en escaños, la operación la calcularon algunos medios y la horquilla coincidía: los morados pasarían de 71 escaños a 43-44. Ni en la encuesta de ayer del periódico madrileño ni en la anterior del Centro de Investigaciones Sociológicas se ha podido medir el impacto del abandono de la política del colíder de los comunes y de Podemos en Cataluña, Xavier Domènech, ni mucho menos la decisión de Manuela Carmena de presentarse de nuevo a la alcaldía de la capital pero no con Ahora Madrid, conglomerado en el que los populistas, con sus distintas corrientes, disponían de auténtica hegemonía, si no con una agrupación de electores en la que la alcaldesa tendrá las manos muy libres para hacer la lista.

Golpe de Carmena a Podemos

Tampoco está medido el impacto que causará a muy corto plazo la salida de Íñigo Errejón de la ejecutiva del partido (está en ella por decisión del secretario general, Pablo Iglesias), candidato a la Comunidad de Madrid en las próximas autonómicas de mayo. No hace falta subrayar que Errejón e Iglesias representan en Podemos criterios, posiciones y percepciones muy diferentes, y que son contemplados por sus votantes y militantes como figuras, si no contrapuestas, nada avenidas política e ideológicamente.

Es evidente también que la sintonía entre Errejón y Carmena es enorme y que los cargos públicos que han colaborado con mayor cercanía, lealtad y empatía con la edil madrileña han sido errejonistas declarados. De modo que Podemos ni está ni puede estar contento —el Podemos de Pablo Iglesias— con la decisión de Carmena. Pero deben asumirla porque, como ayer mismo subrayaba Antón Losada, hace cuatro años era la exmagistrada la que necesitaba al partido populista y ahora es justo al revés: es Podemos el que necesita a Carmena.

Hace cuatro años, era la exmagistrada la que necesitaba al partido populista y ahora es justo al revés: es Podemos el que necesita a Carmena

La alcaldesa de Madrid tiene posibilidades de repetir porque, al haberse independizado claramente de Podemos e ir a la formación de una agrupación de electores, su previsible vinculación con el PSOE es todavía más fácil. Por eso, el propio presidente del Gobierno le pidió en agosto que se presentase y, antes, en abril, el secretario general socialista de Madrid, José Manuel Franco, sondeó a Carmena para que encabezase la lista del PSOE con cuyo apoyo gobierna en la actualidad.

El listado de reveses que está sufriendo Podemos bajo el mandato de Iglesias es largo y prolijo. Nada le ha hecho más daño al secretario general que la adquisición de un chalé en Galapagar (Madrid) por más de medio millón de euros mediante una hipoteca concedida en magníficas condiciones por la independentista Caja de Ingenieros catalana. Pero, a partir de aquella ridícula (¿patética?) consulta a las bases para que se pronunciasen sobre la continuidad de Iglesias y Montero al frente del partido después de la operación inmobiliaria, y que arrojó una alta participación con un tercio de inscritos que reprochaban la conducta a ambos dirigentes, la organización se ha ido cuarteando. No transmite confianza, no se cohonesta su discurso con su práctica, no hay fluidez y, sobre todo, Iglesias, Montero y Echenique —que son los que mandan— han perdido la credibilidad que en algún momento tuvieron. Que se lo pregunten a Teresa Rodríguez en Andalucía y al alcalde de Cádiz, José María González Santos, 'Kichi', que representan la versión más levantisca de las muchas contestaciones que recibe la actual dirección de Podemos.

El decaimiento electoral del partido morado y de IU lo dictan las encuestas, pero no solo. Especialmente lo hace la desagregación de voluntades a su proyecto cada vez más indefinido, menos realista y con graves dosis de oportunismo, en general, demagógico. A Podemos le faltan cuadros. Carmena ha soportado la incompetencia, el sectarismo y la falta de disciplina de un equipo del que se han ido 'cayendo' algunos de sus responsables más importantes. Domènech, por su parte (al que precedieron otros dos líderes, también tumbados), se ha retirado agotado por los tirones de las inconsecuencias de Colau, la presión de Iniciativa Per Catalunya Verds y los vaivenes de la ejecutiva de Podemos sobre la crisis catalana. Valencia está en manos de Compromís y las mareas gallegas parecen claramente desarboladas y sin iniciativa. Iglesias se ha abrazado a Sánchez mientras el presidente se apoya en Podemos y, al mismo tiempo, lo erosiona.

La edil madrileña da una paso adelante haciendo valer su capacidad política frente a la escasez de Podemos, al que asesta un golpe de consideración

La declaración de independencia de Carmena es el paradigma de la desafección a un proyecto por su inconsistencia y una enmienda a la totalidad a su planteamiento de gestión de los intereses públicos. Es la 'otra' versión de lo que ha hecho Domènech en Cataluña. La edil madrileña da una paso adelante, pero haciendo valer su capacidad política frente a la escasez de Podemos, al que asesta un golpe de consideración; el líder catalán da un paso al lado porque no tiene la opción de la alcaldesa de Madrid ni aspira al martirologio. Soportar a Iglesias y a Colau a la vez es tarea que debe ser, efectivamente, excesiva. Carmena se ha quitado de en medio al líder máximo, al tiempo que guiña un ojo a Errejón. Todo es muy explicable.

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