Datos para la consejera que "ve mucho castellano en TV3"

En la Cataluña real se habla más castellano que catalán y el independentismo es mayoritario entre los más acomodados y minoritario entre los más humildes

Foto: La 'consellera' de Cultura de la Generalitat de Barcelona, Mariàngela Vilallonga. (EFE)
La 'consellera' de Cultura de la Generalitat de Barcelona, Mariàngela Vilallonga. (EFE)
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El independentismo quiere hacer de Cataluña una realidad política, social, lingüística y económica que no es. Este autoengaño sostenido le está llevando al disparate. Lo es que la consejera de Cultura de la Generalitat asevere que "a veces veo demasiado castellano en TV3". Según Mariàngela Vilallonga "pasas haciendo 'zapping' y no sabes si estás viendo una cadena estatal o una cadena catalana". Me pregunto qué sentirá esta militante en el monolingüismo cuando sale a la calle y oye el catalán y el castellano hablarse con normalidad en una sociedad casi bilingüe.

Veamos algunos datos de mayor interés. El castellano lo conoce y habla el 99% de la población catalana, es lengua cooficial y la más común. El porcentaje de ciudadanos que habla catalán habitualmente es del 36% y del 50% el castellano, datos del Instituto Elcano (2019*), que añade: "De hecho, aunque el mayor número absoluto de hablantes de catalán está en Cataluña, su uso en términos relativos está más difundido en Baleares (46%) y en la Comunidad Valenciana (40%), si bien en este último caso con especificidades y la denominación de valenciano". Puede sorprender, pero el gallego es hablado por el 51% de los residentes en aquella comunidad y el euskera solo por el 14% en el País Vasco y Navarra.

Por lo demás, el catalán es la lengua no estatal más importante de Europa. "Se da el caso —informa el Instituto citado— que 10 de los 24 idiomas oficiales de la UE tienen menos hablantes". En lo que ha sido determinante la inmersión lingüística y el fondo patrimonial de la lengua catalana, rica en todas las disciplinas académicas, desde la filosofía a la ciencia, pasando por la histórica y la literatura. De ahí que el catalán no corra riesgo alguno porque progresa adecuadamente, aunque no puede desconocerse que la conformación social catalana es muy plural.

Se establece, aún de forma implícita, una relación entre castellanohablantes y el llamado "unionismo". Parece que es cierto. Las elites en Cataluña utilizan más el catalán que el castellano, mientras la lengua cervantina es más urbana y de clases medias. En el área metropolitana de Barcelona el castellano es el primer idioma utilizado por el 70% de sus habitantes, lo que no ocurre en las zonas rurales y del interior de la comunidad. El cálculo del Instituto Elcano es el siguiente: utilizan preferentemente el castellano 3.104.600 ciudadanos, el catalán 2.305.100 y ambas lenguas sin grandes diferencias 474.200 residentes.

Ocurre que el secesionismo —y sus esfuerzos por una Cataluña monolingüe— vician el análisis y la ponderación de responsables públicos como la señora Vilallonga. Tampoco los separatistas tienen en cuenta que los ciudadanos más modestos (con menos ingresos) y sin origen netamente catalán (procedentes de otros lugares de España o de otros países) son poco partidarios de la segregación del resto de España. Como apuntó Kiko Llaneras en un documentado estudio, el apoyo a la independencia tiene raíces económicas y de origen social y es mayor entre catalanes con padres y abuelos catalanes y con rentas altas.

El comentario de la consejera es tan inapropiado como que se esté intentando un artificial monolingüismo como santo y seña

Entre las personas con "muchas dificultades con sus ingresos" el apoyo a la independencia es solo del 29% pero alcanza el 50%, entre los que "viven cómodamente". Es revelador que los doce apellidos más comunes en Cataluña no sean autóctonos. Todos estos datos, y otros que remiten a la realidad económica catalana, hacen que el comentario de la consejera de Cultura sea tan inapropiado como el hecho de que se esté intentado un artificial monolingüismo como santo y seña para conseguir con mayor facilidad una conciencia de estatalidad para Cataluña.

La cuestión lingüística es el factor de mayor valor en la identidad catalana en los ámbitos del nacionalismo y el independentismo. Pero ni puede ni debe convertirse en un absoluto sino en un componente de diversidad en el contexto de una sociedad que peleó durante el siglo pasado en conformar un “solo pueblo”, que hizo bandera de la catalanidad de "los que vivían y trabajaban en Cataluña" y en la que uno de sus referentes intelectuales de orden social fue Paco Candel y su libro 'Los otros catalanes'. Proscrito el 'charneguismo', posiblemente sustituido por el epíteto 'botifler' (traidor), como actitud de intolerable exclusión y perfiles xenófobos, los independentistas tendrán que asumir su país como es, o sea en su versión idiomática catalana pero también castellana.

Es abusivo y descorazonador que la consejera de Cultura advierta de que "ve demasiado castellano" en la TV pública autonómica que se paga también con los impuestos de los que hablan en ese idioma. Y que esa observación se refiera a una serie ('Drama') coproducida por RTVE y El Terrat que alterna en el guion diálogos en castellano y catalán. O sea, como la vida misma, como ocurre todos los días en casi todos los sitios en la Cataluña real. No en la monolingüe a la que se aspira con una prepotencia que, además de política, expresa pulsiones dudosamente democráticas.

*Los datos reflejados en este artículo están extraídos del informe del Instituto Elcano titulado 'El conflicto independentista en Cataluña', versión actualizada en 2019, y del informe de Kiko Llaneras publicado en 'El País' el 28 de septiembre de 2017.

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