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Cómo hacer de Ayuso (y de Madrid) una 'bestia negra'
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José Antonio Zarzalejos

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Cómo hacer de Ayuso (y de Madrid) una 'bestia negra'

Ayuso es, en buena medida, una construcción política de sus adversarios. Ella, y no es poco, se ha limitado a hacerse fuerte en la hostilidad que le dedican de continuo. Illa entra también al trapo

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE/J. Cebollada)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE/J. Cebollada)
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No hay en el panorama político una imagen más perdedora que la de Óscar López, ministro para la Transformación Digital y Función Pública y secretario general del PSOE en Madrid. Es el adversario que Sánchez ha opuesto a Isabel Díaz Ayuso. Y ya está derrotado porque la presidenta madrileña le ningunea mientras él se empeña en la errada estrategia de atacarla en todas y cada una de sus declaraciones, venga o no a cuento. Díaz Ayuso jamás confrontará con él. Lo hace, y lo seguirá haciendo, con Pedro Sánchez y, desde que profiriese sus imprudentes declaraciones sobre el supuesto dumping fiscal en Madrid, con Salvador Illa.

El presidente de la Generalitat está comenzando a despilfarrar su escaso capital político que consistía en militar en el sanchismo discreto. Comprobado, sin embargo, que la financiación ‘singular’ de Cataluña es inviable, se ha lanzado por el tobogán fácil de regresar al irredentismo de la Cataluña frustrada: lamentar la capitalidad de Madrid como un privilegio adicional y criticar su política fiscal que sería insolidaria. Las respuestas que ha obtenido Illa han sido contundentes. Tanto la técnica como la política. La primera la ha expresado, como siempre con rigor, Ángel de la Fuente, director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA). La segunda, la ha expuesto la propia Díaz Ayuso con un argumento definitivo: Madrid es la comunidad más solidaria, hasta el punto de que aporta más del 70% del monto total de la caja común, muy por delante de Cataluña y Baleares, la otras dos autonomías contributivas.

La política fiscal de la Comunidad de Madrid no afecta al importe de sus aportaciones al conjunto nacional porque como ha explicado Ángel de la Fuente "la solidaridad o redistribución entre territorios no tiene nada que ver con lo que haga cada uno de ellos internamente con sus impuestos en legítimo uso de su autonomía porque la contribución a la caja común se calcula […] antes de que la comunidad baje o suba los impuestos […]". Pese a esa realidad tan obvia como la que formula el director ejecutivo de FEDEA, llama la atención que Salvador Illa, Adrián Barbón (presidente de la cada día más postrada comunidad asturiana), Yolanda Díaz y otros adversarios jurados de Díaz Ayuso no abran la boca sobre lo que ocurre en el País Vasco y Navarra.

Javier Jorrín ha publicado en El Confidencial una pieza imprescindible sobre la hiriente realidad de la financiación autonómica en nuestro país: solo hay una comunidad en la que la clase media-alta reciba más de lo que contribuye y esa es el País Vasco beneficiada de una manera ya insostenible por el sistema de cupo, al que aspira para Cataluña el pacto entre el PSC y ERC y la Generalitat y el Gobierno de Sánchez y que destruiría las finanzas estatales. No serán ni Illa, ni Barbón, ni Díaz, ni Morant, ni Óscar López quienes se refieran, sin embargo, a ese lacerante privilegio. Se dedicarán a verter su frustración política sobre la situación de Madrid que desde 2017 ha adelantado a Cataluña en la generación de riqueza que sigue ascendiendo a un ritmo con el que la economía catalana es incapaz de competir. Eso ocurre, además, en el contexto de la pelea entre ciudades que exponía aquí el pasado jueves Ramón González Férriz.

Foto: gobierno-madrid-roba-ayuso-dumping-fiscal

Buscarle las vueltas a Díaz Ayuso, a la que se percibe como una opción electoral hoy por hoy imbatible en Madrid, se ha convertido en un juego del calamar para la clase dirigente sanchista. El grave error del poder gubernamental ha sido convertirla en su ‘bestia negra’, y por derivación, a Madrid, y en referirla como la gran enemiga y distinguirla con la máxima aversión. Ayuso es, en buena medida, una construcción política de sus adversarios. Ella, y no es poco, se ha limitado a hacerse fuerte en la hostilidad que, torpemente, le dedican de continuo. Por eso, la presidenta madrileña va liquidando a todos sus oponentes, al punto de que quizá el fiscal general del Estado no estaría procesado por revelación de secretos si no se hubiese precipitado en ‘ganar’ el relato sobre la vivienda, supuestamente adquirida por un ‘defraudador confeso’, González Amador, pareja sentimental de la popular. El asunto ya se cobró la cabeza de Juan Lobato, secretario general del PSOE de Madrid. Y ese debate sobre la adquisición ‘del ático en el que vive Ayuso’ legitima que Feijoo se refiriese al piso de Begoña Gómez, domicilio familiar de Sánchez, comprado, supuestamente, con los beneficios del ‘abominable negocio de la prostitución’. Guste o no lo haga, así son las cosas. Hay tiros que, una y otra vez, salen por la culata.

El discurso contra el Madrid de Díaz Ayuso lejos de debilitarla la consolida porque la ciudad y la comunidad han ido amasando una identidad muy particular que ella ha logrado absorber como su referente. ‘El poblachón manchego’ (expresión descriptiva de la ciudad de paternidad atribuida a varios autores) ya tiene una burguesía que no es la históricamente funcionarial. Además, el argumento de la capitalidad y de la centralidad geográfica de Madrid es anacrónico. La comunidad que siempre ha desafiado a Cataluña ha sido, y es, Andalucía, la más poblada de España, la segunda en extensión y mal financiada. Nunca ha sido Madrid.

Foto: el-gobierno-de-ayuso-califica-a-yolanda-diaz-de

Por otra parte, el congreso extraordinario del PP celebrado en julio pasado en Madrid dejó claro que Díaz Ayuso es un verso bien engarzado en el soneto del partido y sus aparentes desmarques sofistican la estrategia que Feijoo ha puesto en marcha y que consiste en el aforismo ‘ex pluribus, unun’, es decir, ‘de muchos, uno solo’. Así el PP contaría con una serie de referentes autonómicos cuyo común denominador sería la unidad de la organización. Y la presidenta de Madrid ha asumido por completo su papel en el concierto de los liderazgos autonómicos populares.

No hay en el panorama político una imagen más perdedora que la de Óscar López, ministro para la Transformación Digital y Función Pública y secretario general del PSOE en Madrid. Es el adversario que Sánchez ha opuesto a Isabel Díaz Ayuso. Y ya está derrotado porque la presidenta madrileña le ningunea mientras él se empeña en la errada estrategia de atacarla en todas y cada una de sus declaraciones, venga o no a cuento. Díaz Ayuso jamás confrontará con él. Lo hace, y lo seguirá haciendo, con Pedro Sánchez y, desde que profiriese sus imprudentes declaraciones sobre el supuesto dumping fiscal en Madrid, con Salvador Illa.

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