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Cómo explicar a Óscar Puente (y a Sánchez) en la crisis del fuego
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José Antonio Zarzalejos

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Cómo explicar a Óscar Puente (y a Sánchez) en la crisis del fuego

Puente ya sabe que es un hombre instrumental, como otros ministros, y que su funcionalidad, asignada por Sánchez, es provocar indignación e irritación, montar bronca. Así están consiguiendo reventar el modelo autonómico

Foto: Sánchez reaparece y preside la reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección contra Incendios Forestales. (CECOD)
Sánchez reaparece y preside la reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección contra Incendios Forestales. (CECOD)
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Pedro Sánchez ha sido el líder del PSOE que ha llevado a su partido a su peor registro electoral: 85 diputados en los comicios de junio de 2016, perforando su marca anterior: 90 escaños en diciembre de 2015. Los mejores resultados del actual secretario general socialista fueron los de las primeras elecciones de 2019, 123 escaños. En las dos legislativas posteriores (noviembre de 2019 y julio de 2023) no repitió ni siquiera esa muy modesta cifra: 120 y 121 escaños respectivamente. De tal manera, que con Sánchez el PSOE no ha alcanzado el registro de 137 escaños del PP de Feijóo el 23-J. Ni lo alcanzará.

La insuficiencia del PSOE para recobrar su capacidad de partido mayoritario es una de las razones por las que el presidente del Gobierno intenta —y lo está consiguiendo— dinamitar el modelo constitucional de 1978 y migrar a un régimen personalista e iliberal con un modelo territorial que le garantice su recurrencia en el ejercicio del poder. Por eso Sánchez pretende un paradigma confederativo: País Vasco, Cataluña y Navarra, como territorios con entidad propia y él en la Moncloa como garantía de esa continuidad confederal. Es lo que el fallecido Javier Lambán explicó en El Confidencial —su último artículo— el pasado 2 de agosto: El PSOE en 2027: Oros en Cataluña, bastos en el resto. Denunció lo que estaba ocurriendo: una clara mutación constitucional.

La actitud del Gobierno ante la tragedia de la DANA el 29 de octubre del pasado año en Valencia, su comportamiento a propósito del ‘cero eléctrico’ el 28 de abril que dejó a España a oscuras durante más de diez horas y, ahora, su subsidiariedad ante los devastadores incendios forestales, configuran una decisión estratégica de fondo: transferir siempre y en todo caso sus responsabilidades a otras instancias (las autonomías, las compañías eléctricas, el cambio climático, la oposición e, incluso, sus socios) y presentarse como una solución que debe ser suplicada por aquellos que padecen su incuria. La frase apodíctica de Sánchez encierra esa estrategia: ‘Si necesitan ayuda, que la pidan’. Y así es como el Gobierno de Sánchez se está cargando, literalmente, el Estado autonómico, que si ya quedó desarbolado por la gestión de la riada en Valencia, está en pavesas con estos terribles e incendiados días de agosto de 2025.

El mecanismo de externalización de responsabilidades requiere de personajes que ejecuten el plan. Y ahí es donde entra en juego Óscar Puente. En los primeros compases de los incendios, el ministro de Transportes —tocado por Sánchez para las tareas menos higiénicas, siendo la primera la de contestar al candidato Feijóo en el debate de su fracasada investidura con un tono próximo a lo tabernario— puso en marcha el mecanismo para soltar lastre. Su post sobre lo ‘calentita’ que estaba Castilla y León fue de una vulgaridad moral muy vecina a la zafiedad, pero adquiere todo su sentido porque irrita e indigna que es lo que pretende provocar el personaje. Su funcionalidad consiste en montar la bronca, no ‘dar un paso atrás’ cuando le llueven las críticas, subir la puja si preciso fuere y, de inmediato, recibir el respaldo de otros ministros, en este caso como ayer hizo el pobre Fernando Grande Marlaska en declaraciones a El País.

Foto: puente-acusa-pp-desmantelar-servicios-reafirma-tuits-incendios

Óscar Puente ya sabe que es un tipo instrumental, ya sabe que su papel es subordinado, ya sabe que lo que hace no es respetable, ya sabe que su nivel no se corresponde con el cargo que ostenta, ya sabe que es un incompetente en la gestión de su propio ministerio, pero ya sabe también que lo que dice y hace es exactamente lo que quiere que diga y haga Pedro Sánchez. El objetivo compartido es reventar el modelo autonómico, mantener al Gobierno en la irresponsabilidad política y transferir las culpas a terceros (sean estos lo que sean, preferiblemente, las comunidades gobernadas por el Partido Popular, Núñez Feijóo o el sursuncorda).

Ocurre que Puente no es precisamente un dechado de perspicacia. Denuncia las biografías académicas falsas de miembros de la oposición y el resultado es que él dispone de un título clandestino (un ‘máster por la Jaime Vera’) y se lleva por delante al presidente de su partido en Valencia y comisionado del Gobierno para la reconstrucción de los daños de la DANA, José Manuel de Ángel, que, para mayor infortunio, intenta suicidarse. Denuncia la ausencia de los presidentes autonómicos de Castilla y León y Andalucía, pero la perplejidad la provoca el presidente del Gobierno que, impertérrito, continua en clausura sus vacaciones en La Mareta y se digna aparecer ayer, virtualmente, como una aparición fantasmal y hoy en cuerpo mortal. Hora era.

Foto: sanchez-cumplido-programa-seguir

Puente, como López, como Alegría, como Montero, como Bolaños… Cada uno en su registro, alimentados todos por los argumentarios más sectarios, son piezas del artefacto que Sánchez ha ensamblado para transformar el sistema constitucional, el modelo autonómico, en un paradigma regimental. Tal y como advirtió hasta la extenuación, Javier Lambán, aquí, el sábado 2 de agosto, trece días antes de fallecer. La única alternativa es una España lealmente federal. Ese es uno de los grandes temas pendientes.

Pedro Sánchez ha sido el líder del PSOE que ha llevado a su partido a su peor registro electoral: 85 diputados en los comicios de junio de 2016, perforando su marca anterior: 90 escaños en diciembre de 2015. Los mejores resultados del actual secretario general socialista fueron los de las primeras elecciones de 2019, 123 escaños. En las dos legislativas posteriores (noviembre de 2019 y julio de 2023) no repitió ni siquiera esa muy modesta cifra: 120 y 121 escaños respectivamente. De tal manera, que con Sánchez el PSOE no ha alcanzado el registro de 137 escaños del PP de Feijóo el 23-J. Ni lo alcanzará.

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