Aragón es 'una España en pequeñito' y el 8 de febrero medirá la fortaleza del PP, el avance de Vox y el deterioro del PSOE con su candidata, Pilar Alegría. Los resultados de las derechas marcarán su regreso al poder
Feijóo participa en un acto junto a Azcón. (Europa Press/Ramón Comet)
La capital política de España es hoy Zaragoza. Feijóo formaliza el rechazo de todas las autonomías populares al modelo de financiación autonómica del Gobierno con la presencia de los barones territoriales y lo hace a las puertas de la campaña electoral en la comunidad. El 8 de febrero 1.400.000 cesados en Aragón están llamados a elegir a los 67 diputados que forman sus Cortes: 35 por la provincia de Zaragoza (que acoge el 73% de la población de la comunidad), 18 por la de Huesca y 14 por la de Teruel. La sobrerrepresentación de estas dos últimas provincias explica, al menos en parte, que en Aragón ningún partido haya obtenido mayoría absoluta para gobernar en solitario, pero también lo hace el multipartidismo porque a los comicios se presentan ocho fuerzas políticas con representación en la anterior legislatura.
En 2015, un grupo de sociólogos y politólogos (Equipo Piedras de Papel) publicaron un ensayo titulado ‘Aragón es nuestro Ohio. Así votan los españoles’ argumentando que, tal como los resultados electorales en el Estado de Ohio reflejaban a escala los de todos Estados Unidos, los de Aragón eran también el espejo de las nacionales en nuestro país ("Aragón es un microcosmos del universo nacional. Una España en pequeñito"). Aquella interpretación sigue siendo pertinente: lo que voten los aragoneses el 8-F es muy posible que adelante el comportamiento electoral del conjunto de los españoles. Por eso, más que Extremadura, Aragón puede augurar con certeza el regreso al Gobierno central de la derecha o, más exactamente, de las derechas.
El Partido Popular, bien dirigido por Jorge Azcón, ganará el 8 de febrero las elecciones con entre 29 y 31 diputados (entre uno y tres más que en 2023). Se descarta, salvo sorpresa, la posibilidad de que obtenga mayoría absoluta, pero no que se acerque a ella (34 diputados). En el ambiente se respira que Vox tendrá un muy buen resultado saltando a un número de representantes con dos dígitos (de 7 hasta 11). Y existe una enorme expectación sobre el comportamiento electoral del PSOE. El reto de Pilar Alegría es situarse en los 20 escaños (los socialistas obtuvieron en 2023, 23 actas), pero las encuestas, y la impresión general en Aragón es que va a obtener el peor resultado de la historia democrática, bajando de los 18 puestos en las Cortes.
En este momento, todas las circunstancias favorecen al PP. La economía aragonesa se desarrolla en sectores de alto valor añadido y de forma muy dinámica, Zaragoza emerge como un hub urbano digital, el más importante de España y del sur de Europa, la ciudad dispone de buenas comunicaciones (falta el secularmente reclamado paso fronterizo con Francia) y los populares forman allí un partido bien cohesionado con dos líderes solventes, el propio Azcón y la alcaldesa de la capital, Natalia Chueca.
Ana Belén Ramos. ZaragozaFotografía y Vídeo: Toni Galán
Todo lo contrario de lo que le ocurre al PSOE. El recuerdo de la disidencia del fallecido Javier Lambán con el sanchismo está muy vivo y Alegría, lejos de cohesionar a la organización, se ha comportado conforme al patrón de Ferraz, es decir, excluyendo y no integrando. Por otra parte, su propia persona, identificada en el imaginario colectivo como el rostro del Gobierno de Sánchez en el ejercicio de su portavocía, le lastra tanto como su fotografía con Francisco Salazar almorzando jovialmente ambos cuando ya se conocían las denuncias contra el que fuera uno de los hombres de confianza de Pedro Sánchez. Por si fuera poco, el modelo de financiación autonómica pactado entre el Gobierno y ERC y rechazado por todas las autonomías (también las de Asturias y Castilla-La Mancha, ambas gobernadas por el PSOE), menos por Cataluña, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, perjudica a Aragón más que a cualquier otra comunidad.
Jorge Azcón tiene la campaña hecha si explota los activos de su gestión y sabe manejar los argumentos que le regala el PSOE. Bastaría que no cometiese errores (irá a los debates, se dejará ayudar por los líderes nacionales del PP y no precipitará escenarios futuros) para que su brillante resultado fuese un augurio del que se produzca en unas futuras generales. El regreso al poder del PP y la fórmula que deba utilizar para entenderse con Vox (la veremos el martes en Extremadura) germinan en los territorios que regresan a las urnas. Además, es de sustancial importancia para el futuro del país, que comunidades como Aragón, por posición geográfica, economía y dinamismo social, reequilibren el mapa de los territorios de modo que con Madrid, Andalucía, Galicia y Comunidad Valenciana contrapesen a una Cataluña y un País Vasco cuya capacidad condicionante de las políticas de Estado es, además de desproporcionada, injusta.
En Aragón, esa 'España en pequeñito', se inicia el 8 de febrero una nueva etapa que tendría que concluir en el final del sanchismo y constituir el principio de la expectativa cierta de que es a la derecha democrática a la que corresponde restaurar el desvalijado sistema constitucional, esto es, restablecer en plenitud la democracia erosionada por la izquierda desde 2018. El diferencial de efectivos parlamentarios entre el PP y Vox será un dato definitivo, determinante.
La capital política de España es hoy Zaragoza. Feijóo formaliza el rechazo de todas las autonomías populares al modelo de financiación autonómica del Gobierno con la presencia de los barones territoriales y lo hace a las puertas de la campaña electoral en la comunidad. El 8 de febrero 1.400.000 cesados en Aragón están llamados a elegir a los 67 diputados que forman sus Cortes: 35 por la provincia de Zaragoza (que acoge el 73% de la población de la comunidad), 18 por la de Huesca y 14 por la de Teruel. La sobrerrepresentación de estas dos últimas provincias explica, al menos en parte, que en Aragón ningún partido haya obtenido mayoría absoluta para gobernar en solitario, pero también lo hace el multipartidismo porque a los comicios se presentan ocho fuerzas políticas con representación en la anterior legislatura.