Ciudadanos. Reforma fiscal 2.0

En esta campaña hemos asistido a algo inaudito: un cambio de programa sobre la marcha. Quizá las críticas a la notable regresividad de su primera versión ayuden a entender mejor ese sorprendente giro

Foto: El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (Reuters)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (Reuters)

Hemos asistido durante esta campaña electoral a algo relativamente inaudito: un cambio de programa sobre la marcha. Ciudadanos ha modificado recientemente su propuesta de reforma tributaria, haciendo pública una segunda versión.

El motivo oficial de esta rectificación, según la formación, radica en que el reciente aviso dado por la Comisión Europea a España con motivo del incumplimiento de la cifra de déficit les obliga a rehacer sus cálculos. Aunque quizá las diversas críticas recibidas ante la notable regresividad de su primera versión ayuden a entender mejor este sorprendente cambio a mitad de partido.

La nueva propuesta de reforma tributaria realizada por Ciudadanos matiza algunos aspectos contenidos en la primera versión, manteniendo en todo caso los elementos esenciales. Por un lado, sigue contemplando una reducción impositiva y, con ello, una reducción de la recaudación fiscal. Y, en segundo lugar, dicha reducción impositiva sigue presentando un perfil notablemente regresivo.

A pesar de que el verdadero problema fiscal de nuestro país no es de gastos, sino de ingresos, Ciudadanos, al igual que ha declarado también el Partido Popular, aboga por bajar impuestos en la próxima legislatura. En este momento la distancia que nos separa con la Eurozona es de más de ocho puntos porcentuales del PIB, fruto de la fragilidad de nuestro sistema tributario y de sus importantes “agujeros”. No parece por tanto que la prioridad radique precisamente en reducciones impositivas, y menos aún si estas se llevan a cabo de forma regresiva.

Ciudadanos propone una reducción de tipos en el IRPF que supondrá una merma en la recaudación de más de 2000 millones de euros. Además, dicha reducción se producirá de forma desigual: la reducción de los tipos prevista en su propuesta se incrementa a medida que se incrementa la renta. Así, si la reducción de tipos prevista para el tramo de 0 a 22.100 euros es del 0,6%, la reducción asciende al 0,9% para el tramo de 22.100 a 37.300, al 1,2% para el tramo de 37.200 a 62.000 y al 1,5% para el siguiente y último tramo (de 62.000 euros en adelante). Es decir, la reforma de Ciudadanos reduce el pago de impuestos proporcionalmente más a aquellos que más capacidad de pago tienen.

La propuesta de reforma fiscal de C's cuesta dinero al contribuyente y no soluciona el principal problema del sistema tributario (su débil capacidad recaudatoria)

Para paliar en parte este efecto regresivo, Ciudadanos propone un complemento salarial –en forma de impuesto negativo sobre la renta– para los tramos más reducidos de ingresos. Sin embargo, dicho complemento salarial (que reduciría la recaudación en otros 7.000 millones de euros anuales) no sólo no compensa el carácter regresivo de la propuesta, sino que además supone una subvención de facto al empleo precario.

En tanto en cuanto Ciudadanos no establece ninguna medida para incrementar el salario medio de la economía –se niega a incrementar el SMI, la medida más directa para ello, e ignora la necesidad de restablecer la negociación sectorial colectiva–, el complemento salarial tendrá el mismo efecto que tiene en la economía estadounidense: un subsidio a aquellos empleadores que paguen bajos salarios, y un desincentivo al crecimiento de la productividad en los sectores intensivos en mano de obra poco cualificada.

La otra pata de la fiscalidad sobre los hogares que Ciudadanos ha dado a conocer, la imposición indirecta, también presenta un perfil que deteriora la progresividad del sistema impositivo. Concretamente, el incremento del tipo a los bienes que actualmente tributan al 4%,  subiéndolo al 7%, entraña una significativa subida para buena parte de los productos de la cesta básica (entre otros, pan, leche, queso, huevos, frutas, verduras, libros, revistas, periódicos y medicamentos). Parece poco apropiado, en un contexto como el actual en el que convivimos con 10 millones de personas en este país en riesgo de pobreza, un cambio en el perfil impositivo como el que plantea la formación naranja.

En resumen, la propuesta de reforma fiscal de Ciudadanos continua la senda de desfiscalización iniciada por el Partido Popular, socava la equidad y la justicia social y no soluciona el principal problema de nuestro sistema tributario (su débil capacidad recaudatoria). Además, su propuesta se adentra en el mismo terreno macroeconómico que la del Partido Popular. Tener que elegir, en el marco de un trilema imposible, dos de los siguientes tres objetivos de política económica: reducir el déficit público al ritmo al que exige Bruselas, impulsar rebajas fiscales (regresivas además) para los contribuyentes o garantizar los servicios básicos del Estado del Bienestar. Ciudadanos, igual que ha hecho el Partido Popular, ha optado por los dos primeros objetivos. Pero a nadie se le puede pasar por alto que esta elección entrañará, tal y como le ha advertido la Comisión Europea al gobierno de Mariano Rajoy en su último informe, futuros recortes del gasto público.

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