El presidente busca en Galicia reencontrarse
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Graciano Palomo

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El presidente busca en Galicia reencontrarse

-¿Cómo estás, presidente? -Con muchas ganas de irme unos días a Galicia… Me viene muy bien reencontrarme con mis viejos parajes de Pontevedra… Me ayudan a ver

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Mariano Rajoy, presidente del Gobierno (Reuters)

-¿Cómo estás, presidente?

-Con muchas ganas de irme unos días a Galicia… Me viene muy bien reencontrarme con mis viejos parajes de Pontevedra… Me ayudan a ver las cosas con claridad, a situar mi propia realidad en momentos tan complicados…

A estas horas, Viri, la discreta esposa de Mariano Rajoy ya ha debido instalarse con su suegro y el resto de la familia en Pontevedra.

No es el presidente muy dado a utilizar los palacetes del Estado para el solaz personal que como primer ministro le corresponden al igual que hicieron Felipe González, José María Aznar o José Luis Rodríguez Zapatero. Huye también en estos casos de corolarios políticos y pide a los ayudantes que confeccionan su agenda algún tiempo para “la soledad” personal que le permitan rumiar y deglutir decisiones y situaciones.

Ahora mismo, exactamente igual que cuando llegó hace dos años al puesto de primer ejecutivo de España, la máxima preocupación de Rajoy es dejar atrás la crisis económica. Lo fundamental. El resto le parecen bagatelas. Los 24 meses en el poder le han dejado en los huesos, lo que parece no ha hecho mella en su memoria prodigiosa de la que alardea con ocasión y sin ella.

Fue, desde mi modesto punto de vista, muy descriptivo el reciente encuentro con gentes de la prensa celebrado en el edificio Consejo del complejo monclovita. En el presidente del Gobierno, creo, son siempre más importantes los gestos que las palabras; se toma muy en serio, aunque no lo parezca, los pulsos que algunos se permiten echarle, sobre todo, cuando esos órdagos tienen que ver con asuntos que se relacionan con los valores del marianismo, verbigracia, la unidad nacional.

-“¡Ya veremos quién tiene más vértigo!”, dijo a propósito de la imprecación de Mas respecto a lo que el primer ministro sentiría a medida que avanza el proceso soberanista.

Si el jefe del Gobierno autónomo catalán hubiera visto el gesto (mucho más que la palabra) de Rajoy cuando se le preguntó acerca de un posible encuentro “secreto” en el palacio de la Moncloa, se hubiera percatado de inmediato que el gallego no va a permitir la mínima fisura.

-Yo estoy en lo que tengo que estar, para lo que el pueblo me ha traído a este lugar… Lo tengo clarísimo, eh, clarísimo…

Tiene claro lo que le dicen sus áulicos Arriola y Michavila (Siso): volverá a ganar las próximas elecciones.

Mariano Rajoy Moncloa Galicia