Los que se hacen ricos con el PP

El entonces presidente de Castilla y León, Juan José Lucas, me dijo: "O sea, que yo dedico mi vida al PP… para que al final Blesa presida Caja Madrid"

Foto: Sede del PP en la calle Génova.
Sede del PP en la calle Génova.

Recuerdo que en 1996, a las pocas semanas de que José María Aznar constituyera su primer gobierno, el entonces presidente de Castilla y León, Juan José Lucas, me dijo:

-O sea, que yo me hago miles de kilómetros por esta tierra, degluto los mocos a todas las ancianas de Castilla y León, me fajo con los adversarios, pongo firme a los díscolos internos, dedico mi vida al PP… para que al final Miguel Blesa sea presidente de Caja Madrid; Miguel Corsini, presidente de Renfe; Villalonga, de Telefónica y así unos cuantos más que, sin dar un palo al agua y sin exponerse lo más mínimo, se harán ricos…

He recordado la premonición del soriano leyendo y releyendo la 'lista de la vergüenza' (visas 'black'), que se podría extender a otras latitudes. Porque mientras muchos se dedican a explicar lo en ocasiones inexplicable de su gobierno, otros consiguen al socaire del poder que dan los votos y el esfuerzo político de la militancia penetrar en los salones y en los puestos económicos bien dotados. El Partido Popular que fundara Manuel Fraga tiene no menos de 800.000 militantes, la mayor parte de los cuales son clase media y una porción, trabajadores de base, agricultores de cara curtida y manos callosas. Son los que han sostenido lo 'popular' del PP y han posibilitado la existencia de una formación política de centro derecha equiparada ya a los grandes partidos 'populares' de Europa. Gentes que se pagan sus viajes cuando van a los mítines, que comen los bocadillos que pagan cuando hacen campaña y que rellenan los huecos en las concentraciones políticas. Me dicen que centenares de concejales del PP en Cataluña y País Vasco están sopesando darse de baja al ver estas cosas porque mientras unos se van a comprar joyas, viajar con la familia a Nueva York o de Cacería a Namibia, ellos apenas pueden salir a la calle sin que los insulten y apedreen.

¿Qué tienen que ver estas honradas bases con los Blesa, Rodríguez-Ponga, Fernández-Norniella, Antonio Cámara (exsecretario particular de Aznar), Jesús Pedroche, Ignacio del Río y demás compañeros del gratis total y opaco? Claro que se me podrá preguntar qué tienen que ver las bases del PSOE con los 62.300 del guerrista José Acosta y otros nombres de IU, CCOO o UGT. Pues lo mismo.

Estoy analizando aquí y ahora al partido que está en el Gobierno. ¿Qué méritos tiene, sin ir más lejos, Ángela (Gela) Alarcó para presidir Paradores? ¿Ser ex de Rato? ¿Qué méritos tenía Carmen Cafranga para presidir la Fundación Caja Madrid? La lista sería de unas cuantas docenas de sujetos con nombres y apellidos. Sabido es que quien desembarca en Normandía no desfila bajo el Arco del Triunfo. ¿Qué votos ha llevado al PP un tal Alberto Recarte o Juan Iranzo? En lugar de votos arrastran conspiración interesada en los despachos y presión para beneficiarse del poder 'popular' y dejarlo luego como un erial para que lo recompongan los pobres e incautos militantes que todavía creen en algo. ¿Qué votos arrastraron los Correa, El Bigotes o el propio Bárcenas? Ni uno. Ellos estaban para llevárselo. Punto. También son responsables los que los cooptan, los ascienden y los sostienen contra todas las evidencias.

Cobijado durante muchos años bajo las enormes y poderosas faldas de Aznar, Miguel Blesa, por ejemplo, el gran comprador de voluntades con dinero de los preferentistas y pequeños ahorradores de buena fe, ha conseguido romper la vieja creencia (y por lo que se ve falsa) de que la derecha gestiona la economía mejor que la izquierda. Pero no sólo. Esta panda de black ha destrozado también otros principios que todo el mundo daba como realidades, esto es, que un gobierno de ricos no necesita robar porque sus aspiraciones de lucro serían menores que las de los descamisados que se hacen con el poder público.

A estos hay que pedir responsabilidades penales, económicas, sociales con rigor y contundencia. Sí. Pero también a los que les posibilitaron que pudieran creer que lo de todos era suyo.

Ante este panorama, ¿es tan difícil entender por qué la mitad del espectro de centro derecha español, que existe, haya decidido quedarse en su casa? No hace falta ser ningún Arriola para llegar a tal conclusión. En efecto: execrable.

Nunca tan pocos repletos de avaricia y sin vergüenza destruyeron las esperanzas de tantos. Y siguen ahí en la calle. Libremente.

Palo Alto
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