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Garzón & Iglesias, duelo de titanes
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Graciano Palomo

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Garzón & Iglesias, duelo de titanes

Para un veterano de la observación política como el que suscribe, este choque de egos tiene su aquél y su morbo; en cualquier caso, resulta un espectáculo grandioso

Foto: Alberto Garzón (IU) junto con Pablo Iglesias (Podemos). (EFE)
Alberto Garzón (IU) junto con Pablo Iglesias (Podemos). (EFE)

El experimento de frente popular llevado a cabo recientemente en Cataluña no ha funcionado. Resulta que Joan Herrera (ICV) en solitario sacaba más votos y más escaños que con la ayuda de Pablo Iglesias&company. Quizá sea por la fuga del tal Raül Romeva, que había jurado y perjurado que Jordi Pujol y Artur Mas eran unos corruptos y fachas de tomo y lomo. ¿Qué hubo detrás para que cambiara la chaqueta después de haber estado catorce años en la mamandurria de Estrasburgo? ¡Ah! Que pase y confiese.

Alberto Garzón, que fue jefe de Iglesias en Izquierda Unida, lleva muy mal que el madrileño le robara la cartera y suele recordar los tiempos en que el jefe de Podemos le iba a buscar a la estación de Atocha cuando regresaba de Málaga para llevarlo a su residencia madrileña. Pero tras las autonómicas y municipales comprobó “in situ” que la merienda (ámbos tiene un afilado sentido del poder y lo que ello conlleva de oropel, pasta, posición y mejor vida) se la tragaba solito el de la coleta; así que, a la fuerza ahorcan.

Tras el fiasco catalán, el diputado por Málaga (el ministro Montoro se descaralla de risa respecto a las condiciones de profesor de Economía de Garzón) le ha lanzado un órdago a don Pablo para ver quién la tiene más larga electoral e internamente hablando dentro de lo que algunos llaman “izquierda radical” española que, bien mirado, se quedará en algo menos de lo es en la práctica el compi Tsipras. Para un veterano de la observación política como el que suscribe, este choque de egos tiene su aquél y su morbo; en cualquier caso, resulta un espectáculo grandioso. Doy por sentado que Garzón&Iglesias van a poner en práctica en ellos mismos lo que predican. Porque decir una cosa y hacer otra es algo muy visto y, sobre todo, es pura casta. Para eso no era necesario ni el 15-M, ni el tic-tac, ni la madre que lo parió. O se aplica uno mismo lo que pide para los demás o cerramos el quiosco.

Porque si de lo que se trata es de conseguir el poder a cualquier precio -incluso engañando a los que tienes al lado por cuatro ochavos (menos que el Salario Mínimo Interprofesional y encima no pagas la Seguridad Social)- para mayor honra e inri del prota, mejor nos vamos por la vía de la reforma, que llega antes y dura más.

Todo esto si el pueblo venezolano no da pasaporte a Maduro, que entonces les caerá la mundial. Más a uno que a otro.