La muchachada de Albert Rivera

Deben ir acostumbrándose a recibir obleas como hogazas que es el menester más habitual de los que han salido del manto de la crisálida

Foto: Albert Rivera durante un acto de campaña en Málaga. (Reuters)
Albert Rivera durante un acto de campaña en Málaga. (Reuters)

La semana que termina no ha sido pródiga en buenas noticias para el movimiento ciudadano que parece ser no sólo emergente sino también incontenible en el panorama político español.

Deben ir acostumbrándose a recibir obleas como hogazas que es el menester más habitual de los que han salido del manto de la crisálida. Esta semana que agoniza ha sido pródiga en malas noticias para un líder que sigue cabalgando en un corcel blanco envuelto en una capa del mismo color. El único alcalde andaluz con el sello naranja ha sido imputado; una nueva tránsfuga con escaño de eurodiputada (UPyD) ha engrosado sus filas; han pasado 35 habitaciones de un hotel en Madrid como gastos electorales y, sobre todo, se ha cuestionado sus principios básicos acerca de la lucha contra la violencia de género.

Conozco personalmente a Marta Rivera de la Cruz -número tres por Madrid- y no creo que piense lo que se le presupone. Ni en lo relativo a la violencia de género ni al Holocausto. Pero está ahora en política y esta actividad es tan cainita como cruel. Hay otros dirigentes de Ciudadanos de los que también conozco su porte y capacidad. Desde Juan Carlos Girauta a Begoña Villacís y otros muchos, pero no todo es trigo limpio.

Es verdad que en las filas de Rivera aparecen no pocos arribistas que vienen de antiguo

Ahí anda coleando el libro del santanderino arrepentido Ricardo Cortines donde lo más suave que afirma de algunos de sus dirigentes son “trepas”. Es verdad que en las filas de Rivera aparecen no pocos arribistas que vienen de antiguo. El caso del castellano-manchego Antonio López Martín, el rey de los tránsfugas españoles, que ejerce o eso dicen como coordinador de este partido político en Castilla-La Mancha. Deberían pedirle explicaciones cuanto antes de lo que perpetra con el poder que ha puesto en Toledo en manos del PSOE/Podemos.

En fin, en unos días sabremos a ciencia cierta si todo lo que se mueve en torno al gran mirlo blanco de la vida pública española es de verdad o una burbuja surgida como necesidad ante el insoportable hedor que durante estos tiempos han desprendido los casos de Bárcenas, Rato, Blesa, los ERES andaluces y la cascada de casos de corrupción que han puesto al bipartidismo de rodillas.

Palo Alto
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