Cuando el rey recibe en palacio

No me tengo por un monárquico al uso. Pero hoy el Rey Felipe, con su modernidad, prudencia y sentido de la responsabilidad, es de los pocos asideros que nos quedan a los cuitados españoles

Foto: El rey durante su discurso en la recepción durante la Pascua Militar. (EFE)
El rey durante su discurso en la recepción durante la Pascua Militar. (EFE)

Se ha dicho y escrito que don Felipe de Borbón y Grecia, a título de Felipe VI, es el Monarca mejor preparado de la Historia de España. Ha llegado la ocasión de demostrarlo. La dificultad a la que se enfrenta es muy superior, se mire por donde se quiera, a la que tuvo que afrontar su padre a la muerte del dictador. Salvo en una: España ya no es un país aislado internacionalmente si no que forma parte del núcleo duro de la primera transnacional política del mundo (UE).

El Rey Juan Carlos no tuvo que hacer frente, en su calidad de Jefe del Estado, a una secesión en toda la regla. La gran misión que la Constitución le reservó a título de mantenimiento y pervivencia de la vieja nación española. Don Felipe, sí. Éste es el gran asunto. Porque los populismos van y vienen –Argentina, Venezuela a punto de caer- pero un descuajeringue del Estado no tendrá vuelta de hoja.

Me ha parecido un aviso extraordinario y plausible que se haya negado a recibir a la tal Forcadell para comunicarle que otro golpista subvencionado y bien amamantado en la teta 'pujolista' había logrado gracias a un 'tamayazo' que está por investigar ser coronado como presidente del gobierno autónomo. Por una sencilla razón, a estos si les das la mano, si pueden, te la cortan. ¡Para qué hacer más gasto! El Estado, si quiere y resulta conveniente, puede estrangular en dos días el flujo económico a los que llevan mucho tiempo tratando de que este país se vaya al abismo. Ojo, digo a los pueriles y avaros secesionistas que sólo persiguen sus espúreos intereses, eso sí, invocando siempre el sacrosanto nombre del 'poble catalá'.

Si en algo es reprochable el gobierno Rajoy en este quilombo enfebrecido es la dejadez a la hora de la respuesta de un Estado democrático. Lo cual no significa ni puede significar que se actúe con moderación, proporcionalidad y prudencia. Distinguiendo a los 'catalanes' de los 'dirigentes independentistas', porque a estos se les ve venir de lejos cuando resoplan sus flautas trabucaires revestidos de antigualla y caverna.

No me tengo por un monárquico al uso. Pero hoy el Rey Felipe, con su modernidad, prudencia y sentido de la responsabilidad, es de los pocos asideros que nos quedan a los cuitados españoles que creemos que el Estado es la salvaguardia de los derechos democráticos, sociales y progresistas para que España no se nos convierta definitivamente en un asentamiento donde los más pobres llevarían una vida más miserable, y los corruptos aún más corrompidos. Que experimenten con ello en Girona. Si pueden.        

Palo Alto
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