De la tribu a la caverna catalana

Lo que ha propuesto la guerrillera de esa CUP que ha cambiado el internacionalismo por el nacionalismo más burgués y paleto demuestra que el esperpento goza de buena salud

Foto: Las propuestas de Anna Gabriel serían risibles de no ser porque van totalmente en serio. (EFE)
Las propuestas de Anna Gabriel serían risibles de no ser porque van totalmente en serio. (EFE)

El esperpento, producto inequívoco y de gran producción en todas las estaciones catalanas desde que los 'trincones' de ayer y hoy decidieron echarse al Montseny, es alguna vez noticia pero sin que sirva como precedente.

La tal Anna Gabriel ha propuesto que en la futura república catalana del aranés -¡qué patetismo unos señores mondos y orondos entregando un papel atrabiliario a lo menos Forcadell!- los niños al minuto de nacer sean bañados en el colectivismo para que nadie sea más que nadie. Hay dos cosas que estos sujetos ignorantes suelen olvidar, obviamente. La primera, que la actual y vigente cultura occidental, con todos sus fallos, contradicciones y con su inherente deriva y capacidad para auto reformarse, resulta en sí misma una conquista de la Humanidad no superada por ninguna otra. De hecho, ellos mismos son un claro ejemplo a reformar en base a los conocimientos y su extensión al resto de la 'tribu'. Lo que propone la audaz CUP existió en el mundo hace más de 30 siglos y fue superado por los avances sociales. En los años 60 el mundo libre conoció otros intentos similares y al final el único resultado es que se colectivizó la yerba.

Casi al mismo tiempo que la mencionada señora hacía tal propuesta  -insisto, solo noticiable por lo esperpéntico- otro sujeto con escaño, Gabriel Rufián, el de padres andaluces denominados despectivamente “charnegos” por los jefes a los que ahora sirve desde ERC, insistía en TVE en el “derecho a la autodeterminación” para Cataluña. Ese derecho, reconocido por la ONU, solo es aplicable en caso de “colonialismo” sobre una nación con fronteras históricas o la liquidación étnica de un país sobre otro. Rufián, quizá por precio, no lee. Ban Ki-Moon, actual secretario general de Naciones Unidas, lo ha dicho hasta la saciedad: el derecho a la autodeterminación no es aplicable a Cataluña. Obvio, meridiano, transparente.  No se atrevió a recordar el “España nos roba” porque estaba en Televisión Española y porque no deseaba que los colores en la cara le delataran.

Lo dicho: instalados en la tribu y refugiados en la caverna. Por cierto, que en ese quilombo catalán pronto se producirán noticias “relevantes”. Puigdemont  es un hombre al que le gusta la 'pela'. 

Palo Alto
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