El búnker aznarista (FAES) también se derrumba

La fundación que se sacó del bolsillo Aznar en sus tiempos de Valladolid se deshilacha como una servilleta. Si el PP necesita una refundación, no digamos la FAES

Foto: La FAES, convertida en oficina particular de Aznar, ha tocado fondo. (EFE)
La FAES, convertida en oficina particular de Aznar, ha tocado fondo. (EFE)

Nada que no es de verdad aguanta en el tiempo. La FAES siempre fue un chiringuito (ideado desde los tiempos de Valladolid por el siempre facturante Miguel Angel Cortés (¡qué gran colección de arte luce en sus paredes!) al servicio exclusivo de José María Aznar. Cuando mandó, decretó la unificación de todas las fundaciones del centroderecha bajo esas siglas y recaudó, obviamente, todo el dinero público y privado que hasta entonces andaba disperso.

Ahora se deshilacha como una mala servilleta. Ya no manda, ni influye (todos sus amigos/deudos están procesados o a punto de serlo) ni llega dinero de América; solo las subvenciones oficiales, hasta el punto de que ha tenido que aliarse con la perversa Universidad Complutense de Madrid (UCM) para poder estar presente en los famosos Cursos de Verano. Le quedan dos telediarios pero se irán sin explicar un informe de la UDEF según el cual la FAES obtuvo una subvención del Ministerio de Cultura en el 2003 -es decir, cuando Aznar todavía era presidente del Gobierno- con facturas falsas de la trama Gürtel. 

Un claro caso de malversación de caudales públicos que no se pudo llevar a los tribunales porque ya había prescrito, como muy bien explicó en su día Miguel Angel Campos. El informe, querido secretario general de la FAES, obra en mi poder y todavía estoy esperando que me lleves a los tribunales -tal y como anunciaste en su día- para blandirlo en sede judicial. Escrito en corto y por derecho: Aznar se va, una vez más, de rositas.

Si el PP necesita una refundación, no digamos la FAES pero antes sería conveniente que conociéramos el destino de hasta el último céntimo de dinero público que se ha colocado en sus arcas. Sin presuponer nada, sin maldades 'ad hominem', sin odios africanos. Hechos, cifras, dineros, datos. Normal, ¿no?

El centroderecha reformado necesita más que comer lentejas con hierro un 'think tank' que alimente su estrategia política global y sostenga unos principios asentados en la verdad y la justeza histórica. Pero al servicio de esa causa y no siendo un transportín en el que un señor, por muy bigotudo que resulte, lo tenga como su oficina particular. Y en donde las ideas sean más decisivas e importantes que los intereses.

FAES (Valladolid, 1987-Madrid, 2016), RIP.

Palo Alto
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