Cataluña: la tierra que no se respeta a sí misma

Los nuevos descamisados de la CUP han sumado un grado más a la opera bufa catalana, dejando con el trasero al aire a Puigdemont y sus socios. ¡Otra más!

Foto: Los de la CUP han puesto en evidencia el carajal catalán. (EFE)
Los de la CUP han puesto en evidencia el carajal catalán. (EFE)

Pocos días antes de que los descamisados de la CUP (peronismo en estado puro con migajas de caverna/tribu) le mandaran al cuitado Puigdemont al averno y ridiculizaran el ridículo 'procés', mantuvo el que suscribe un almuerzo en Barcelona con ejecutivos.

-La situación empieza a ser grave en Cataluña, muy grave…, me dijeron los altos ejecutivos por cuenta ajena provenientes del catalanismo moderado y antiguos votantes de CDC.

-¿Quién tiene la culpa de ello?, pregunté.

-Todos, contestaron.

Me permití discrepar. Les recordé que el “conflicto” catalán viene de antes de 1492 y que precisamente desde la Constitución de 1978 el resto de España ha sido muy generosa en todos los aspectos con Cataluña. Tampoco quise hurgar en la herida de las inversiones del régimen anterior en esa tierra en detrimento de otros territorios que solo quedaron precisamente para la emigración y los 'charnegos'.

Hechos. Los sucedidos cotidianos demuestran que al variopinto conglomerado de independentistas no se les puede dejar solos. Ni un instante. La primera lectura que puede hacerse de los sucesos de Gràcia, el puñetazo de la CUP, de la hazaña grandiosa y valiente de cuatro encapuchados golpeando a dos mujeres que apoyan al equipo nacional de fútbol -todo está encadenado- es que cuando se amamanta a un tigre se corre el riesgo de que cuando tiene espolones te coma por los pies.

¡Parece mentira que un pueblo que presume de sentido común no haya aprendido nada de su malparada historia!

Ni siquiera tiene conciencia de que es una comunidad autónoma en quiebra que si se produjera la 'desconexión' ni siquiera podría hacer frente a las facturas de la mucama.

En Cataluña todo lleva el marchamo del esperpento y la cuchufleta. Desde los gastos personales de los instalados al fichaje de Neymar Jr y sus corolarios fiscales. No se respetan a sí mismos y pretenden que les tomemos en serio. Mientras perpetran y perpetran su pueblo asiste atónito y mansurrón al cachondeo. 

¡Vivir para ver!

Palo Alto
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