Estos sí que eran comunistas

Ser comunista, como ser liberal, socialista, o democristiano no es una servilleta de usar o tirar o una escarapela de quita y pon según la ocasión. ¡Si se es coherente, claro!

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Cuando el 5 de diciembre del 2014 en una famosa entrevista en TVE -que manipularon hasta el paroxismo los que ya hacían méritos ante “coleta morada”- el columnista que suscribe le preguntó a bocajarro a Pablo Iglesias si era comunista, el jefe del movimiento que amenazaba con inundar España contestó:

-Mire, señor Palomo, eso es lo menos importante. Yo voto en el Parlamento Europeo con el PP en cuestiones de Estado, aunque nuestro ADN está claro….

Estos sí que eran comunistas

Una tal Elvira Lindo, que vivía o vive en Nueva York por cuenta del contribuyente (creo), se largó una perorata en un diario venido a menos y se puso el capirote de Torquemada para mandarme a la hoguera. La lista comprobará ahora que la pregunta no era baladí en modo alguno.

Guillermo Gortázar, un profesor sesudo y leído, me ha facilitado un cartel sumamente revelador de 1982 que reproduzco. Ser comunista, como ser liberal, socialista, o democristiano no es una servilleta de usar o tirar o una escarapela de quita y pon según la ocasión. ¡Si se es coherente, claro! O si se vive como se predica.

Si se es comunista, yo conozco de primera mano los países donde se ha experimentado esa ideología, se tendrá que estar en contra de la propiedad privada (aunque luego se tamice de mil formas y maneras), de la restricción de una serie de libertades (Lenin a Giner de los Ríos: “¿Libertad? ¿Para qué?”) y en general de una forma de vivir que en nada se compadece con la versión liberal.

Con la caída del Muro -9 de noviembre 1989- el mundo teóricamente dejó de ser bipolar para constituirse en unipolar. Francis Fukuyama escribió entonces su famoso libro 'El fin de la Historia' que fue saludado efusivamente por el mundo libre y, al final, también fue un error teórico. Con la crisis de las 'subprime' en Estados Unidos y su metástasis al resto del mundo el capitalismo asistía al derrumbe de su propio Muro.

Alberto Garzón es el más claro: soy comunista, no me gusta la propiedad privada y haré todo lo posible para que la economía española sea nacionalizada en sus aspectos fundamentales. Punto. Esta es la verdad. Y la verdad es siempre la verdad.

Llegados a este punto, yo sí sé lo que no quiero.

Palo Alto
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