Rivera liquida las 'baronías'

Al discurso claro y preciso de la 'regeneración' se une la idea meridiana de que un partido es un partido y no diecisiete

Foto: El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

Lo que hay que anotar en el transcurrir diario de Ciudadanos es que por vez primera en la historia política española un partido no de izquierdas toma la delantera en la red. Es el caso que nos ocupa. Y están muy ufanos por ello. “Somos capaces de situar un hecho 'trending topic' español y aún mundial en pocas horas…”, subraya un destacado dirigente de la formación naranja.

La red ha sustituido en buena parte a las sedes presenciales de los partidos tradicionales. Hoy la implantación está en los “hechos digitales”, como se ha demostrado en Estados Unidos con Donald Trump y aún más recientemente en Francia con Emmanuel Macron. Es la gran esperanza de Albert Rivera, que se ha mimetizado con el liberal galo al margen de algún que otro episodio chusco protagonizado por su eurodiputado más mediático en Estrasburgo. Están convencidos de que en las próximas elecciones generales puede convertirse en el Macron español, si es que el joven exministro de Hollande gana finalmente el palacio del Elíseo, que no está tan fácil.

Lo que sí ha aprendido Rivera de los llamados partidos tradicionales –al final está en política desde su más tierna juventud– es que las conocidas 'baronías' del PP y del PSOE son un atraso y que a la postre lo único que consiguen, además de sus propios intereses en forma de poder líquido, es entorpecer el mensaje y el proyecto nacional. De modo y manera que yugula cualquier intento de establecer un poder paralelo en comunidades autónomas y regiones que chirríen con los presupuestos de la formación y que se establecen y decretan en los órganos nacionales de la formación. Punto. Si se decide dar el apoyo a los Presupuestos Generales no hay componendas en provincias. Es parte de su ancestro como recién nacido partido político.

La caída en desgracia de Alexis es un claro aviso a navegantes. Rivera no quiere bromas en asuntos de comer. Hasta ahora está dando buenos resultados

La última prueba de su voluntad ha sido la decapitación 'manu militari' (que ha pasado un tanto desapercibida) del hasta ahora portavoz parlamentario en les Corts Valencianes. De tal suerte que Alexis Marí, pareja de la eurodiputada crítica Carolina Punset ha dejado su puesto y los 2.000 euros del ala mensuales que se llevaba por ese cargo. Marí, al parecer, pretendía un acercamiento a los nacionalistas valencianos y a Compromís, algo incompatible con la estrategia general de Ciudadanos, que quiere engendrar un discurso español claro, neto y lato. Tampoco hay que olvidar que en la recientemente celebrada Asamblea General –como se denomina a lo que tradicionalmente se considera un congreso nacional- se abandonó la socialdemocracia en beneficio del liberalismo.

La caída en desgracia de Alexis es un claro aviso a navegantes. Rivera no quiere bromas en asuntos de comer. Hasta ahora le está dando buenos resultados. Al discurso claro y preciso de la “regeneración” se une la idea meridiana de que un partido es un partido y no diecisiete.

Palo Alto
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