Carmena, la acomplejada

La alcaldesa de Madrid hace lo que puede. Los que la conocen dicen que tiene totalmente decidido no volver a presentarse por "no poder más" con el pastoreo de los niñatos

Foto:  La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en el Palacio de Cibeles. (EFE)
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en el Palacio de Cibeles. (EFE)

A dos años de la llegada al poder, el podemismo constituido como tal en el principal ayuntamiento de España toca a su fin. Se han dado cuenta de que una cosa es la perorata y el panfleto al viento y otra bien distinta la gestión en una entidad tan complicada como pesada.

Pablo Iglesias tuvo el acierto y la intuición política de aceptar la propuesta que le hizo un antiguo dirigente comunista (PCE), luego abrevando opíparamente en la soberbia mamandurria de la Complutense madrileña, de colocar a una histórica de la izquierda, Manuela Carmena, al frente del conglomerado de partidos y sensibilidades que conformaron aquella candidatura que daría la sorpresa en el mes de mayo del 2015. Pero las cosas que no son de verdad, aunque lo parezcan, terminan fácilmente por fenecer.

Iván GilIván Gil

Carmena dice estar hasta el mismísimo moño de tener que gestionar a unos “niños” que no saben muy bien lo que quieren y que cada uno tira por su lado. Ahora, tras la aceptación de la operación Chamartín, los más radicales del “movimiento” la tachan de “acomplejada” y vencida antes de lo de siempre.

Creo, sinceramente, que la alcaldesa (con sus enormes errores y carencias para la gestión de una ciudad como Madrid) hace sencillamente lo que puede. Por un lado, representar las sensibilidades de un grupo de concejales fuera de la realidad, y, por otra, tratar de llevar y ordenar un poco de sentido común al palacio de Cibeles. ¡Y encima con una edad!

La labor de Carmena es representar las sensibilidades de un grupo de ediles fuera de la realidad y tratar de llevar sentido común a Cibeles

Los que conocen mejor y tratan con frecuencia a la exjueza insisten en decir que tiene totalmente decidido no volver a presentar a las elecciones. Básicamente, porque ya no está Esperanza Aguirre, que fue el principal 'leitmotiv' que la motivó para aceptar la propuesta de los 'descamisados'. En segundo lugar, porque no puede más en el pastoreo de niñatos. ¡Ojo! Lo dice ella, no es de mi cosecha.

El caso de Carmena –con sus enormes contradicciones– viene a confirmar que en política la farsa tiene fecha de caducidad. Generalmente, como en la vida. Esto es, cuando no se vive como se predica, se acaba predicando como se vive.

Dicho lo anterior, y tal y como están las cosas, Begoña y Pablo, Pablo y Begoña, tiene todas las posibilidades…

Palo Alto

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