A Maduro solo le queda Monedero

El resto de la camada prefiere ya desviar la mirada ante el cúmulo de crímenes que se perpetran

Foto: El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, mientras habla en una reunión de cancilleres del ALBA, en Caracas (Venezuela). (EFE)
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, mientras habla en una reunión de cancilleres del ALBA, en Caracas (Venezuela). (EFE)

Todos creíamos, ingenuamente, que la dictadura Maduro no llegaría a la Virgen de Agosto. Su criminal régimen se pasea como una baratija de mano en mano de los grupos chavistas que saben ya que han perdido la confianza de una inmensa mayoría del pueblo al que no pueden ofrecer ni pan, ni paz, ni libertad.

Toda Iberoamérica se prepara ya para aislar a la última dictadura surgida de la bota de un payaso inexportable que se lava las manos con la sangre de jóvenes venezolanos. Al vocinglero solo le queda ya el apoyo de Juan Carlos Monedero y dos o tres más. Porque el resto de la camada prefiere ya desviar la mirada ante el cúmulo de crímenes que se perpetran.

Cuando el dictador caiga, podremos entender algunas cosas de nuestra política doméstica. Con información confirmada, convincente y fehaciente

Creo, como Albert Rivera, que el gobierno español debería pilotar la respuesta de la Unión Europea ante el sátrapa voraz. Por historia, por cultura, por relaciones bilaterales y por la gran cantidad de españoles que andan por ahí y que llegaron antes que Monedero a trabajar duro y no a poner el cazo. Si hasta los familiares directos del dictador visitan Madrid con harta frecuencia. Todos los insultos del botarate han sido disparados ya; de modo, que es incomprensible que no se levante bandera abierta y determinada para denunciar al régimen. Ya sabemos que detrás está Cuba, pero los dirigentes caribeños tampoco andan muy sobrados de mojitos tras la elección de Trump y se cuidarán muy mucho de andarse con chorroborreces.

La Unión Europea es una transnacional política poderosa; sin duda. Pero como conglomerado de 27 países es una máquina premiosa que cuesta poner en marcha. Venezuela no está precisamente para esperas infructuosas. Recibo centenares de mensajes de aquel país pidiendo presencia y no olvido. No es un problema distinto y distante para nosotros los españoles.

Escrito lo anterior, estoy convencido de que, cuando el dictador caiga, podremos entender algunas cosas de nuestra política doméstica. Con información confirmada, convincente y fehaciente.

Palo Alto

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