La amnesia deliberada de Aznar

Si pudiera borraría de las hemerotecas y de la memoria colectiva sus correos electrónicos a Blesa o la entrada en el PP bajo su mandato del gran Francisco Correa "Gürtel"

Foto: José María Aznar. (EFE)
José María Aznar. (EFE)

Conozco bien al personaje y con la distancia que permite el tiempo puedo concluir que sus declaraciones, cuando no han sido tabuladas por edecanes al pairo, son monumentos a la obviedad ("el PP o se regenera o dejará de ser partido de gobierno"), generalidades al paño para salir del paso cuando no se tiene nada que ofrecer.

El gran problema de José María Aznar es que no acepta lo que hizo y mucho menos lo que le ocurrió. La corrupción que ha sido el cáncer que ha consumido los huesos del partido que él ayudó a construir decisivamente y, en efecto, lo hizo una formación de poder. Se escuda en que la corrupción es algo "individual", sí, en eso podríamos estar de acuerdo. No es esa la cuestión. Porque una cosa es que te llame un juez, y un tribunal te juzgue, y otra bien distinta las evidencias clamorosas.

Si pudiera, que no puede, borraría de su particular historia a gentes como Jaume Matas, Eduardo Zaplana, Juan Villalonga, Miguel Blesa, Jesús Sepúlveda, Rodrigo Rato y un larguísimo etcétera. Si pudiera borraría de las hemerotecas y de la memoria colectiva sus correos electrónicos a Blesa; la entrada en el PP bajo su mandato del gran Francisco Correa "Gürtel", los sobresueldos que un juez acreditó y una larguísima retahíla.

Los hechos son como fueron, señor expresidente. Incluidos los dos millones de dólares que su gobierno contrató con una empresa norteamericana (Piper Rudnick) para que trabajara a favor de que usted recibiera la Medalla de Honor del Congreso de EEUU.

Decididamente, Aznar López no aguanta una repregunta.

Palo Alto

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