Se busca líder empresarial

Hacía tiempo que no podía colegir tanta preocupación generalizada y, por ende, pesimismo acendrado respecto al futuro en la clase empresarial española

Foto: El presidente de la CEOE, Juan Rosell. (EFE)
El presidente de la CEOE, Juan Rosell. (EFE)

He asistido recientemente a diversos cónclaves empresariales y mantenido conversaciones privadas con significativos nombres señeros del empresariado y el emprendimiento en España.

Hacía tiempo que no podía colegir tanta preocupación generalizada y, por ende, pesimismo acendrado respecto al futuro. Hay un corolario realmente llamativo en ese cuadro: la falta de credibilidad y confianza en la actual clase política. Vienen de sufrir, dicen, el gobierno Rajoy y, específicamente, a Cristóbal Montoro, aunque no todo fue necesariamente negativo porque la Reforma Laboral les permitió un respiro y junto a otras medidas el crecimiento económico.

"Ahora solo tratamos de salvar los muebles y ver cómo capeamos la inseguridad jurídica, las trabas burocráticas, la línea creciente impositiva, las cargas sociales en aumento…", manifiesta un apellido muy conocido del sector industrial.

Más allá de los dígitos en la cuenta de pérdidas y ganancias les atribula la mala imagen respecto a sus realidades y sus intenciones. "El sector público existe gracias al sector privado…" y no hay manera de que eso cuaje en la sociedad que no les quiere (dicen).

Bien. Está por ver lo que Antonio Garamendi —que viene de hacer un buen trabajo al frente de CEPYME— tiene pensado cuando ocupe el sillón de Juan Rosell, el catalán amigo de Junqueras, que ahora regresa a su pueblo. Pero tengo para mí (con datos) que, para muchos grandes empresarios, CEOE no es otra cosa que una organización que negocia con el Ministerio de Trabajo y los sindicatos, pero que no ejerce el liderazgo que necesitan.

No sé por qué, pero podría afirmarse que los empresarios más comprometidos andan buscando nuevas fórmulas que les acrediten ante la sociedad y ante los poderes públicos. Que se han cansado de pagar impuestos para sufragar las vidas de los políticos y sus funcionarios que se empeñan en verles como gentes egoístas, fachas, avaros e insensibles.

Alguna noticia podría producirse al respecto a no tardar. Creo.

Palo Alto

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