Después del 28-A

Aunque Sánchez tuviera amplia mayoría, incluso absoluta, tendría necesidad de recurrir al consenso en una serie de asuntos

Foto: Foto: EFE
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Antonio Catalán, el empresario hotelero al que le gusta la política más que una corrida de toros, dice que lo que el país necesita poner en práctica después del 28 de abril no lo puede hacer solo un partido político, incluso, con mayoría suficiente.

No puedo estar más de acuerdo. La crisis económica que ya asoma sus bigotes, el golpismo secesionista catalán, los envites que el nacionalismo vasco ya tiene preparados y otros problemas de índole económico/social de gran envergadura harán de la próxima legislatura —si hubiera o hubiese un gobierno responsable— un 'tour de forcé' histórico. Aunque Sánchez tuviera amplia mayoría, incluso absoluta, tendría necesidad de recurrir al consenso en una serie de asuntos. No parece la persona más adecuada para zurcir pactos de Estado con las fuerzas de la derecha; no ha sido siquiera capaz de alcanzar una tregua con las facciones internas del PSOE que no le desean al mando del partido centenario.

¿Alguien se imagina un gobierno Sánchez/Iglesias metiendo el bisturí en determinados asuntos sociales? Definitivamente, no. O sí, según se tercie. Nada más hay que ver al antiguo icono de Pablo Iglesias en Grecia. No tienen las mismas ideas ni siquiera respecto al mantenimiento del Estado. La fuerza más próxima al PSOE en este asunto capital podría ser Ciudadanos y tampoco.

Lo que el mercado (que existe, abierto, decisivo y es determinante en una economía global) penaliza es precisamente la incertidumbre, el limbo jurídico, la nada política.

Hasta el momento nadie durante la precampaña electoral ha dicho nada de las obligaciones. Y las hay. Solo promesas respecto a dar.

¡Grandes estadistas!

Palo Alto

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