Moll, el discreto encanto del amo regional

La noticia sobre el engorde de Prensa Ibérica es mucho más importante que cualquier declaración de intenciones de cualquier personajillo público de tantos que pululan por España

Foto: Fotografía facilitada por AMI de Javier Moll. (EFE)
Fotografía facilitada por AMI de Javier Moll. (EFE)

Justamente en el Día del Amor Fraterno, Prensa Ibérica, el 'holding' mediático de Francisco Javier Moll (Zaragoza, 1950) le comía la oreja a otros aragoneses (Henneo) sustanciando la compra del Grupo Zeta, esto es, 'El Periódico de Cataluña' y el deportivo 'Sport'.

La noticia tiene su aquel. Por si quedaba alguna duda, a la chita callando, el imperio Moll es el indiscutible líder de la prensa regional y local con 25 cabeceras impresas y 17 diarios algunos tan relevantes en sus respectivos territorios como 'La Nueva España' (Asturias); 'Levante' (Alicante), 'El Faro de Vigo' (Galicia) y un largo etcétera.

Su imagen personal lo refleja todo. Podría tratarse de un contable atildado de un banco de provincias, pero resulta que es uno de los hombres más ricos de España con un patrimonio estimado en 500 millones de euros con patas en distintos negocios: sanitario, inmobiliario, vitivinícola con extensiones en diferentes países del mundo, Estados Unidos incluido. Discreto hasta el paroxismo, últimamente se le ve en actos institucionales convocados por el Rey –Asunción Valdés fue hasta hace escasas fechas una de sus asesoras áulicas- y de la mano del veterano y experimentado colega Carmelo Calvo Ridruejo, el soriano afincado en Pamplona.

La noticia sobre el engorde de Prensa Ibérica es mucho más importante que cualquier declaración de intenciones de cualquier personajillo público de tantos que pululan por la vieja y cuarteada España. Se trata en estado puro de que eso tan etéreo que normalmente se denomina “poder fáctico”, especialmente en territorios claves y ahora mismo en la siempre irredenta Cataluña. Javier Moll tiene declarado que lo suyo es “hacer negocios, no la política”.

No tengo razones para no creerlo. Lo que sucede en muchas ocasiones es que la línea divisoria entre la política y los negocios es sumamente imperceptible. Moll lo sabe mejor que nadie.

Palo Alto

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios