Trump: soga en el cuello español

El presidente de los Estados Unidos, ha decidido desempolvar la famosa y polémica ley Helms-Burton. Algo que ha debido quitar el sueño al tribulado Donald como todo el mundo sabe

Foto: El presidente estadounidense, Donald Trump. (EFE)
El presidente estadounidense, Donald Trump. (EFE)

Agobiado por tantas cosas, especialmente ahora por el 'Rusiagate', el presidente de los Estados Unidos, ha decidido desempolvar la famosa y polémica ley Helms-Burton con la que acorralar aún más el régimen comunista cubano.

No es algo nuevo. Ya la puso en vigor el presidente Reagan –para el que la Casa Blanca sí era una “institución” por encima de cualquier otra cosa- y obtuvo escaso éxito. En cualquier caso, va a suponer un muy serio quebranto - además de para el pueblo de aquella atribulada y sometida isla - para los intereses de las empresas españolas que operan en aquellas latitudes, esencialmente turísticas y de infraestructuras. No hay que olvidar que el régimen castrista es el dueño de todo; las empresas extranjeras solo operan como “gestoras” del patrimonio estatal público, es decir, todo. Lo dejó muy claro Fidel antes de irse al otro mundo: la propiedad es del Estado.

El régimen castrista es el dueño de todo: las empresas extranjeras solo operan como "gestoras" del patrimonio estatal público, es decir, todo

La Unión Europea ha saltado verbalmente como un tigre contra la pretensión 'trumpiana' de penalizar a todo aquel que coadyuve en el devenir de la economía caribeña. Algo que ha debido quitar el sueño al tribulado Donald como todo el mundo sabe. Es una salida como otra cualquiera para desviar la atención por los problemas que le acorralan internamente, seguramente invocada por algún asesor al que le debe quedar menos de una semana antes de ser despedido.

Los empresarios españoles afincados por aquellas latitudes ya han padecido en ocasiones anteriores las amenazas de Washington. Lo que les desconcierta es la posición del gobierno español que está tan ocupado en el “debate” que se ha olvidado de dar instrucciones a su embajador a los efectos de recordar a la administración estadounidense algo que les es muy caro: con las cosas de comer no se juega.

¡Jueguen a la política!

Palo Alto

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