Cruz de Sant Jordi para una supremacista

No se puede ser independentista (mucho menos en Europa) y al mismo tiempo presumir de progresista y mucho menos de izquierda

Foto: La expresidenta del Parlament. Núria de Gispert, a su llegada esta tarde al Tribunal Supremo. (EFE)
La expresidenta del Parlament. Núria de Gispert, a su llegada esta tarde al Tribunal Supremo. (EFE)

En la noche del pasado jueves en 'La Brújula' de Onda Cero, cuatro veteranos periodistas —el director Juan Ramón Lucas, Antonio Casado, Javier Caraballo y el que modestamente esto escribe— llegamos a una conclusión: la expresidenta del Parlament catalán, Nuria de Gispert, es una xenófoba/supremacista. Llamar "cerdos" y otras lindezas a sus oponentes políticos no parece mérito suficiente para ser galardonada con la "Cruz de Sant Jordi" que Torra ha colgado en el pecho a la antigua democristiana de Unió.

Llegamos a una segunda conclusión —mire que es difícil que cuatro periodistas se pongan de acuerdo en algo— no se puede ser independentista (mucho menos en Europa) y al mismo tiempo presumir de progresista y mucho menos de izquierda. No es posible, sencillamente porque es una contradicción en términos.

Se puede entender, aunque no compartir, a un independentista irredento. Lo que no es entendible son aquellos que desde la izquierda (dicen) abracen por toda causa, en el caso catalán, abiertamente la secesión. La deriva de muchos militantes catalanes del socialismo hacia el independentismo es un "contradiós"; qué decir de la posición de Podemos al respecto. ¡Nunca lo entenderé!

Lo que no es entendible son aquellos que desde la izquierda (dicen) abracen por toda causa, en el caso catalán, abiertamente la secesión

Ahora Sánchez tiene la posibilidad de demostrar qué está en lo cierto respecto a interpretar una solución para el principal problema político que tiene España. Los independentistas de todo signo parecen estar felices con su victoria, al igual que el Bildu de Otegui y al igual que el exfalangista cántabro Revilla. Cambiaré la relativa opinión que tengo sobre las capacidades políticas, intelectuales y éticas del presidente si es capaz de conjugar en positivo la cuadratura del círculo, esto es, que mantiene la integridad del Estado y al mismo tiempo da satisfacción a aquellos que continúan amargándonos la vida durante muchos lustros. Son los mismos que desean volver a la España feudal de Wifredo el Belloso.

¡Demuestra lo que presumes, presidente!

Palo Alto
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