Mucho ruido, pocas nueces

Sánchez, ironías de la vida, se ha situado en el epicentro de la cosa y un tipo que ha roto todos los consensos se presenta como el adalid del pacto, la sensatez y el centrismo

Foto: Pedro Sánchez. (EFE)
Pedro Sánchez. (EFE)

Han pasado las elecciones generales, ya sabemos que Pedro Sánchez continuará disfrutando del palacio y de todos los atributos inherentes a la institución de la presidencia del Gobierno sin que nadie le ponga coto y, sin embargo, el debate político sigue instalado en el marasmo. Marasmo y aburrimiento que lleva al pasotismo por lo público del personal contribuyente.

Sánchez, ironías de la vida, se ha situado en el epicentro de la cosa; y un tipo que ha roto todos los consensos se presenta como el adalid del pacto, la sensatez y el centrismo. ¡Cosas veredes, amigo!

Bien. Argumentos 'ad hominem' al margen ha llegado el momento, si quieren esperamos unos días más a que pasen las municipales, autonómicas y europeas, de hincar el diente en los grandes asuntos que son del interés general y afectan a los que pagan la fanfarria política. Pero para ello se necesitan varias cosas. Primero, conocimiento; segundo, grandeza; tercero, un mínimo de decencia política y consciencia pública.

Sánchez, ironías de la vida, se ha situado en el epicentro de la cosa; y un tipo que ha roto todos los consensos se presenta como el adalid del pacto

Lo que observo trece días después del 28-A es que los principales actores siguen instalados en los "vuelos gallináceos" tan propios de dirigentes al uso. Cómo justifico esto, cómo intento arañar unos votos por aquello. Sánchez ha llamado a Moncloa a Casado, Iglesias y Rivera —excluyendo a Vox le da las gracias por haberlo mantenido en el poder porque esa exclusión le da algo de vidilla a Abascal— para ver si se van a retratar con él en el acto de investidura o qué. No para estudiar cómo se ponen parches al grave asunto de la falta de agua en España, no. Ni siquiera para ver cómo se arregla el problema de la educación en un país a la cola de Europa en esta materia, no. Ni para ver cómo se ponen parches a una recesión económica que vuelve a amenazar hasta el sistema bancario, no. Ni de dónde sacamos el 'jurdó' para pagar las pensiones a medio plazo, no. Estos son solo algunos ejemplos que inundan de asuntos perentorios.

Están en lo que están. Unos a ver cómo liquidan definitivamente a Podemos —no te engañes Pablo Iglesias— y otros empeñados en poner RIP en Génova 13.

Un perpetuo "vuelo gallináceo" que ya ni siquiera repara en gastos.

Palo Alto
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