Chacota y descojone sobre el "control de jornada"

¿En las redacciones qué harán? Los periodistas de raza buscan y encuentran sus noticias en los bares, los pasillos del Congreso, los comedores policiales o, simplemente, la calle

Foto: El registro de jornada entró en vigor este lunes
El registro de jornada entró en vigor este lunes

Pregunto a un empresario mediano sobre el "control de jornada" que la ministra (en funciones), Magdalena Valerio, intenta implantar en los centros de trabajo españoles (por igual) y la respuesta ha sido una gran carcajada.

—Habrán ganado las elecciones, nadie lo discute, pero la propuesta en cuestión es tal dislate que nadie en su sano juicio cree que se pueda llevar a cabo… ¡Ni la propia ministra sabe de qué va esa vaina…!

Luego vendrían epítetos de tipo político. Intentar controlar en pleno siglo XXI, cuando hay muchos trabajadores por cuenta ajena que realizan su tarea desde sus propias casas y otros por cuenta propia que ejercitando las nuevas tecnologías pueden desarrollar sus responsabilidades laborales desde un avión, llega una ministra cateta a intentar controlar —como en los tiempos del franquismo negro— mediante el fichaje a la entrada y la salida. ¡Menos mal que eran tan modernos! ¿En las redacciones qué harán? Los periodistas de raza buscan y encuentran sus noticias en los bares, los pasillos del Congreso, los comedores policiales o simplemente la calle.

Ahora vienen con una mandanga con vitola de progre (cobrar las horas extras) que cualquier empresario decente e inteligente cumple

Es una medida del siglo pasado, que en España tuvo su conformación franquista cuando se sospechaba de todo… Ahora vienen con una mandanga con vitola de progre (cobrar las horas extras) que cualquier empresario decente e inteligente cumple con sus empleados. Si, finalmente, se implanta la medida el carajal será de aurora boreal.

El caso es hacer que se gobierna, legislar es otra cosa y necesita argumentos serios, estudiados y pensados. Hacer brindis al sol por quedar bien con los capitidisminuidos sindicatos conduce directamente a la chacota, el descojone y en determinados supuestos a la pura y dura melancolía.

Palo Alto
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