Amancio Ortega, 'ecce homo'

Si el fundador de Inditex no fuera gallego frío, probablemente ya hubiera levantado el tenderete y se habría trasladado a Portugal, donde hay un gobierno de izquierdas sensato y realista

Foto: Amancio Ortega, en una imagen de archivo. (Reuters)
Amancio Ortega, en una imagen de archivo. (Reuters)

No me extraña en absoluto que los colegas anglosajones que informan a sus países de lo que sucede en España anden alucinados con las cosas que tienen que escribir acerca de lo que ocurre por estos lares.

Uno de los éxitos históricos del llamado "capitalismo compasivo" es, precisamente, que los triunfadores devuelven a la sociedad parte de lo que la sociedad les ha dado en un reconocimiento en doble dirección. La pasada semana tuve ocasión de asistir 'in situ' a un debate televisivo entre una tal Isa Serra (Podemos) y una enferma de cáncer que estaba justamente a mi lado en el plató de Antena3. Naturalmente, la pija y acaudala (por familia) podemita se llevó un revolcón de los que hacen época a propósito de las donaciones que hace la fundación Ortega a la sanidad española en el combate contra esa terrible enfermedad.

Ni conozco al gallego de Inditex ni compro en sus tiendas. Pero ello importaría una higa o media a la hora de que parten los lerdos de que los ricos no pagan impuestos. ¡Mentira! La sociedad matriz de Amancio Ortega abona 6.000 millones de euros como debe ser.

¿Cuál es el problema? La libertad. Esta muchachada (y otras) tienen siempre un problema con la libertad. Libertad para que Rafael Nadal pueda explotar honradamente sus éxitos deportivos y económicos. Libertad para que los emprendedores, que se juegan su patrimonio y su vida, puedan, si tienen suerte, patrimonializar el resultado de su talento, esfuerzo, trabajo y riesgo. Claro, suelen ser ingredientes que esos —por lo general— difícilmente conjugan. Es más, ni siquiera los entienden. Están en la caspa de la Revolución de Octubre (1917) e inmerso en un igualitarismo cuyos resultados pueden verse en Venezuela, Cuba o Bolivia, que son países cercanos a nosotros.

Yo me pregunto, si los enfermos de cáncer españoles han pensado coger ante el 26-M alguna papeleta morada. Si Ortega no fuera gallego frío, probablemente ya hubiera levantado el tenderete y hubiera pasado por una notaría portuguesa. Allí hay un gobierno de izquierdas sensato y, sobre todo, realista.

Palo Alto
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