Iglesias: ministro, aunque sea de marina

Me resulta sorprendente que una persona que presume de conocer la historia de la izquierda haya olvidado quel consejo de Fidel Castro: se manda más desde fuera que en el oropel

Foto: Pablo Iglesias promete su cargo ante las Cortes. (EFE)
Pablo Iglesias promete su cargo ante las Cortes. (EFE)

Dicen los colegas que informan a diario sobre Podemos que la prioridad absoluta del movimiento redentor 'urbi et orbi' —al final solo se han redimido personal y económicamente unos cuantos— es colocar sí o sí en la mesa del consejo de ministros a Pablo Iglesias.

¡Largo discurso para tan magras alforjas! Naturalmente, Iglesias tiene todo el derecho del mundo a reivindicar una cartera ministerial —coche oficial ya disfruta, escolta pública ya la exhibe, gabelas con el erario público es de común— a cambio de ofrecer su apoyo, cuasi imprescindible, para que Sánchez pueda dormir en Moncloa y disfrutando a dos carrillos de los chollos que son inherentes a la condición de primer ministro.

Me resulta sorprendente que una persona que presume de conocer la historia de la izquierda mundial haya olvidado por ejemplo aquel consejo de Fidel Castro cuando triunfó la revolución cubana tras derribar a Batista: se manda más desde fuera que en el oropel… Hasta el Che Guevara tuvo cabal prueba de ello cuando prefirió, al final, un fusil en Bolivia al carguete de presidente del Banco de Cuba en un mullido despacho en El Morro.

El argumento que Iglesias y sus cuates esgrimen para revindicar un ministerio "aunque sea de Marina", expresión que dio mucho juego en la jerga tardofranquista de aquella época, es pueril… "El PSOE solo llevará a cabo sus promesas sociales si nosotros estamos dentro, empujando y vigilando…" ¿No habíamos quedado, amigo, en que a un gobierno se le controla y se le aprieta las clavijas desde el Parlamento?

¿No habíamos quedado en que a un gobierno se le controla y se le aprieta desde el Parlamento?

Hay muchos (o algunos) dirigentes socialistas que han recomendado a su jefe que no cometa ese error de abrir la puerta del Gobierno al leviatán. Que sacie el feroz apetito de cargos con coches oficiales de menor rango, aunque tengan presupuestos inherentes a gastos reservados y de representación.

No sé qué me da que, en efecto, Alexis Tsipras, marcó un camino a Iglesias y que este, inexorablemente, seguirá por el mismo camino. Si no "podemos" cambiar el sistema como habíamos prometido, dejemos que el modelo nos cambie a nosotros.

¡Se come más caliente!

Palo Alto
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