Barcelona / Far West: una farsante, desnuda

Han jugado irresponsable y peligrosamente con fuego y ahora las llamas devoran a sus contribuyentes. Barcelona se empieza a parecer lamentablemente a la capital de Venezuela

Foto: Agentes de la Guardia Urbana en las inmediaciones de la Rambla, en el distrito barcelonés de Ciutat Vella. (EFE)
Agentes de la Guardia Urbana en las inmediaciones de la Rambla, en el distrito barcelonés de Ciutat Vella. (EFE)

El diario más influyente de Alemania, 'Frankfurter Allgemeine Zeitung', publicó esta semana un demoledor artículo sobre Barcelona a la que califica como "ciudad del crimen". Paralelamente, la embajada de Estados Unidos en España advierte a sus nacionales de que se abstengan de hacer alarde de cualquier lujo llamativo si viajan a la Ciudad Condal so peligro de verse esquilmados.

¡Parece mentira que estos llamamientos alarmantes sobre el Far West catalán tengan que realizarse sobre la ciudad que hace tan solo unos años fuera sede de los JJ00 del 92!

Al final, todo lo que es mentira acaba saltando por los aires. Ada Colau se hizo famosa por sus "escraches" y sus actividades antisistema ocultando que detrás había una activista política con partido y ambición. Consiguió nada menos que la alcaldía de Barcelona, jugando ora al secesionismo, ora a la demagogia mientras despreciaba lo fundamental. Ahí tiene el resultado. Que el mundo entero reconozca que viajar a la segunda ciudad de España es algo peligroso para la integridad física y su cartera es el mayor logro que ha conseguido una alcaldesa / farsante que desprecia cuanto ignora. Y lo ignora todo salvo, eso habrá que reconocerlo, hacer teatrillo para alcanzar el poder con cuatro payasadas.

El hecho de que los vecinos de Barcelona se hayan conjurado para autodefenderse es el mayor fracaso de una ciudad española desde la restauración democrática. Vuelven los "somatén" como si esto en lugar de un Estado constituido fuera un simple asentamiento; vuelven los peligrosos grupos de autodefensa como si Barcelona resultara Medellín en los tiempos de Pablo Escobar. Al menos, allí se sabía quién mandaba…

La alarma internacional sobre lo que está ocurriendo con la seguridad personal y colectiva en Barcelona significa por corto y por derecho el fracaso de una alcaldesa y un equipo de gobierno que no tienen ni repajolera idea de lo que es gobernar una ciudad con prioridades. Han jugado irresponsable y peligrosamente con fuego y ahora las llamas devoran a sus contribuyentes. Barcelona, ni más ni menos, se empieza a parecer lamentablemente a la capital de Venezuela donde salir a la calle conlleva pena.

Creyeron que sus brindis demagógicos eran gratis. Definitivamente, no se pueden dejar las cosas de comer en manos de inutilidades obscenas que por el contrario se creen salvadores de los irredentos.

¡Toma escraches! Solo falta en esa fiesta de la Barceloneta el hoy serio y trajeado Gerardo Pisarello, encaramado y a buen precio en lo alto del Congreso de los Diputados.

¡Vivir para ver!

Palo Alto
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