Protagonismo para Garamendi

Tiene la garganta seca de transmitir que necesitan estabilidad. Certidumbres, seguridad jurídica y política, algo de sentido común y manejo de la calculadora

Foto: El presiente de la CEOE, Antonio Garamendi. (EFE)
El presiente de la CEOE, Antonio Garamendi. (EFE)

La CEOE existe. Su presidente existe. Los empresarios españoles también.

Una cosa es que estén silentes y otra bien distinta que no se pongan el traje por las mañanas. Llevan muchos meses "desesperados" ante el acontecer político patrio. Nada tiene de extraño que afectándoles vitalmente la cuenta corriente y la propia supervivencia de sus empresas —y lo suyo, naturalmente— hayan optado sus representantes –unos de manera oficial, otros a título de 'auctoritas'— por influir en el discurrir de la hora actual.

Antonio Garamendi, al contrario que algunos de sus predecesores, es un empresario de rancia cuna. Viene de dirigir la Cepyme y sabe contar hasta cien. El resto son corolarios para masajear los egos en los aquelarres oficiales con el primer ministro o con el Rey.

Tiene la garganta seca de transmitir a los que teóricamente mandan que necesitan ESTABILIDAD. Certidumbres, seguridad jurídica y política, algo de sentido común y manejo de la calculadora. Al final, se impuso su tesis: mejor elecciones que un mal gobierno. Pedro Sánchez le ha hecho caso. Los fantasmas de la madrileña calle Diego de León son los mismos que antaño: deuda desbocada (lo repito, un billón doscientos mil millones), déficit en aumento, gasto público “in crescendo”, trabas burocráticas para la creación y gestión de empresas, nula ayuda al emprendedor, tasa fiscal por las nubes.

Lo único que no ha cambiado en la España cuarteada respecto a la de hace unas décadas es su propia imagen.

Palo Alto
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios