Los "lamejeques"

Mientras las algaradas en honor a sus amigos "presos políticos" dejaban a miles de trabajadores sin cobrar, los "lamejeques", amontonan grandes sumas por enseñar cómo se pega al balón

Foto: Josep Guardiola y Xavi Hernández, durante un partido de Liga disputado en 2012. (EFE)
Josep Guardiola y Xavi Hernández, durante un partido de Liga disputado en 2012. (EFE)

A lo que ocurre en la destartalada Cataluña hay que echarle toneladas de chacota para no morir en la asonada. Explicar en el mundo libre cómo un jefe de gobierno regional alienta a los insurrectos ("apreteu"), luego les zurra de lo lindo con su poli; horas más tarde encausa a sus agentes porque se pasan y, finalmente, acudir a la trinchera para descubrir "infiltrados". Algo que debería conducir directamente al interfecto al sillón del psiquiatra.

Por lo del humor y la supervivencia, he tomado prestado el título de este post a un estimable y afamado colega deportivo que se ha referido a dos referentes del independentismo catalán como los "lamejeques", esto es, Pep Guardiola y el pequeño/gran balompédico, Xavi Hernández. Ambos cobran millones de euros de los señores del oro negro. El primero en el Manchester City y el segundo en Qatar, disfrutando como un mega jeque en playas privadas y rodeado de todo tipo de libertades democráticas en tan paradisiaco lugar.

Sus declaraciones a propósito del "Estado fascista" que les resulta la vergonzosa España sin libertades y en donde se laminan los más elementales derechos humanos son, en cualquier caso, respetables. Respetables, incluso, por su falta de justicia para el reino que nos cobija. Respetables, incluso, por la falta de respeto para los millones de españoles que desde hace cuatro décadas hemos trabajo con ahínco para rodearnos de pan, libertad y dignidad. Creo y ejerzo la libertad, aquí en España. Como respeto su libertad para criticar a un país que dicen no es el suyo, les devuelvo el mismo derecho.

Lo de Guardiola tiene más delito. Hasta tal punto que un diario británico tan solvente como acreditado —'The Guardian'— le ha sacado a los colores al filósofo del fútbol. Lo más suave que le ha llamado es "hipócrita". Un tipo que cobra cantidades ingentes por entrenar un equipo de fútbol, cuyo dueño es el emir de Abu Dhabi, tierra donde como todo el mundo sabe es un dechado de libertad, amor y derechos. ¿Tienen los habitantes de Abu Dhabi una justicia más justa de la que gozan los españoles? Permítame dudarlo, señor filósofo.

Algo parecido podría decirse de aquel genio dando patadas a un balón que fue Hernández. El ardiente sol de Qatar le ha reblandecido las meninges. O los petrodólares. No hace tanto que gritaba en Cibeles aquello de ¡Viva España! Y se llevaba una pasta por vestir la "samarreta" nacional española. Mientras las algaradas en honor a sus amigos "presos políticos" dejaban a miles y miles de modestos camioneros sin cobrar, a pequeños "botigers" sin poder levantar las persianas de sus modestos comercios, a camareros mileuristas sin cobrar los días de alboroto o huelgas y las agresiones, ellos, los "lamejeques", amontonan grandes sumas por enseñar cómo se pega mejor al cuero. ¡Así se escribe la Historia!

Para qué seguir…

Palo Alto
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