Los curas eligen mandamás

Dentro de unas semanas, los obispos españoles volverán a reunirse en Añastro, 1 para elegir al sustituto del inexistente presidente Ricardo Blázquez, el cardenal que sólo

Foto: El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez. (EFE)
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez. (EFE)

Dentro de unas semanas, los obispos españoles volverán a reunirse en Añastro, 1 para elegir al sustituto del inexistente presidente Ricardo Blázquez, el cardenal que sólo habla con Dios.

En realidad, los asuntos de la Iglesia Católica en España importan tanto como nada. Las iglesias están vacías y sus llamados caen en saco roto si es que acaso salieran del saco. Algo en COPE, una miaja en Trece y a correr. Por eso, que sustituyan a Blázquez por Juan José Omella, cardenal de Barcelona, no parece que vaya abrir los telediarios. Y con todo el sentido mediático.

La Iglesia ha dejado de ser, afortunadamente, un poder fáctico como lo fue durante muchos siglos. Su inexistencia en la sociedad española -no así en otras latitudes, pero todo se andará- se lo han ganado a pulso sus jerarcas y los comisionados civiles de éstos. Una lástima, porque hay miles de cristianos, ordenados o no, que entregan sus vidas a cambio de nada a sus semejantes.

Dicen los expertos en las cosas mundanas de la Iglesia que Moncloa, es decir, el gobierno social/comunista y el Vaticano quieren que sea el cardenal Omella; recuerdan que fue el que medió entre Puigdemont/Junqueras, por un lado, y Rajoy por otro en aquel referéndum ilegal del 1-O. ¡Con gran éxito, como se pudo ver!
Entiendo que Moncloa y Roma vean en la amistad de Omella con un “meapilas” confeso como Junqueras una razón para ponerle al frente de la Conferencia Episcopal.

Sobre todo, pudiendo describirse la “universalidad” del líder secesionista catalán.

En realidad, la Iglesia es mucho más que los ensotanados y mucho más que los paniaguados. Es una idea y una fe. Punto.

Tengo para mí que podrán cambiar a cuantos obispos o cardenales les venga en gana; el cambio en la estructura de poder de la Iglesia Católica en España comenzará cuando manden al INEM -si es que todavía existe- a unos cuantos personajes que no visten traje talar y que son los que se han aprovechado del oropel eclesiástico. No sé por qué siempre me vienen a la cabeza los mismos nombres: Fernando Giménez Barriocanal, el de las pelas, y sus empleados Julián Velasco, Pérez del Puerto y Pedro Antonio Martín Marín... Este sí, es el del 'Caso Lezo'.

Palo Alto
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