Rescate, sí, pero no es ningún maná

Sánchez escondió al Congreso que Europa no solo ha comprometido 140.000 millones para el nuevo rescate, sino que ya antes el BCE tiene talones contra España de 300.000 millones

Foto: La ministra portavoz y de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
La ministra portavoz y de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

Quizás el más certero en el análisis acerca de los tan cacareados 140.000 millones durante el reciente debate parlamentario fue el portavoz peneuvista, Aitor Esteban. En esto de contar los dineros, los nacionalistas vascos son unos artistas insuperables.

Ni es un cheque libre de impuestos y condiciones librado por el resto de los países de la Unión Europea, ni se trata de un maná que estrellará todos los muchos y graves problemas que atenazan la supervivencia económica de España. Por lo pronto, hasta dentro de medio año no veremos ni un maldito euro; ello si el Gobierno fuera o fuese capaz de articular proyectos concretos que sustancien el espíritu establecido por la UE que es, a partir de ahora, quien marca la estrategia y el rumbo del país.

De modo y manera, que no se puede dopar a la sociedad con propagandas hueras que al final no producirán otra cosa que más decepción y melancolía. Lo dijo claramente el primer ministro liberal holandés: "España tiene que salvarse así misma…", y es secundado por una mayoría de gobiernos socialdemócratas de la Unión. Interesadamente, Sánchez escondió al Congreso que Europa no solo ha comprometido —comprometer no es dar— 140.000 millones para el nuevo rescate, sino que ya antes el Banco Central Europeo tiene talones contra España de 300.000 millones de euros prestados en ocasiones anteriores.

"El Estado español está en quiebra, arrastra una deuda impagable y frente a ello no caben juegos malabares ni excusas de mal pagador"

Esta es la verdad. Y la verdad es siempre la verdad.

Como le espetara a la cara Esteban al jefe del Gobierno: "Esto no va a ser gratis, ni se engañe, ni engañe, señor presidente…", ha empezado una 'longa caminata' de sudor y lágrimas. Como reconocen los economistas independientes y los grandes utilizadores de la calculadora, el Estado español está en quiebra, arrastra una deuda impagable y frente a ello no caben juegos malabares ni excusas de mal pagador.

Como en otras ocasiones históricas, nadie nos sacará del averno, aunque tengamos un presidente que se cree la mamá de Keynes y sea el primer ministro que mejor se bambolea entre los cuidados salones comunitarios.

Tendremos que salvarnos a nosotros mismos. Y esa salvación empieza por el realismo y la verdad.

Palo Alto
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