Voracidad Iglesias (insaciable)

A medida que van quedando más claros los feos asuntos internos en Podemos, la agresividad imperial de Iglesias resulta más descriptible

Foto: El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. (EFE)
El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. (EFE)
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Primero metió mano a la cartera del pobre Escrivá; luego pasó a la de la todavía más pobre Calviño a la que ahora ha colocado con nocturnidad y alevosía una enmienda sobre los desahucios en los PGE; se ha ido comiendo las competencias de Iván Redondo en Presidencia y ha colocado a su amigo Cintora en RTVE con el que dice jugar seguro; los pobres Campo y Robles se quejan amargamente por las esquinas de que el vicepresidente está desatado y, finalmente y por el momento, le ha hincado el diente a la cartera de la inexistente González Laya creando un enorme problema para España con el Reino de Marruecos.

A medida que van quedando más claros los feos asuntos internos en Podemos, la agresividad imperial de Iglesias resulta más descriptible. Hasta tal punto que los que tiraron a Mariano Rajoy por la ventana —conviene recordarlo—, es decir, los modernos del Partido Nacionalista Vasco le están suplicando a Sánchez que pegue un puñetazo en la mesa (literal) y ponga en su sitio al caudillo del moño. Y, ¿por qué si fue Iglesias el que convenció finalmente a Aitor Esteban de que liquidaran a Rajoy? Sencillamente, porque el mencionado caudillo cabalga a las grupas de Bildu que, aunque hijos pródigos del nacionalismo (con manos manchadas de sangre), tienen proyectos sociales y económicos bien diferentes a los que mantienen los herederos del carlismo identitario rancio en aquel territorio que despreciaron los romanos como recuerda en sus inmortales libros don Claudio Sánchez Albornoz.

Margarita Robles ha sido la única que se atrevió a poner coto al hambre totalitaria de aquel muchacho que no tuvo reparo alguno en recoger una beca de manos de Miguel Blesa para irse unos meses a Cambrigde. Se le ha unido Campo, Calviño, Escrivá… Pero todos esos nombres no importan porque políticamente en el actual Gobierno no son nada.

¡El braserillo sanchista se está calentando…!

Palo Alto
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