Falcon: "Viaja el líder de la seguridad nacional"

Presumieron de justamente lo contrario de lo que practican. Adjudican contratos entre los amiguetes, conceden subvenciones a sus mesnadas, acaparan puestos para su clientela...

Foto: Pedro Sánchez, momentos antes de subir a bordo del Falcon. (Moncloa)
Pedro Sánchez, momentos antes de subir a bordo del Falcon. (Moncloa)

Cuando pasen estos turbulentos años y los historiadores puedan analizar y describir con la objetividad que siempre ofrece el paso del tiempo los comportamientos del Gobierno que más presume de transparencia y limpieza democrática tengo para mí que los protagonistas políticos de la actual hora no saldrán bien parados.

Presumieron de justamente todo lo contrario de lo que practican. Adjudican contratos entre los amiguetes, conceden subvenciones a sus mesnadas, acaparan puestos para su clientela que son de propiedad técnica y funcionarial, camuflan dotaciones económicas públicas, tratan de vender gato por corzo en un largo etcétera, amparados en una situación de pandemia y entre la gran preocupación del pueblo por sobrevivir.

Uno de estos capítulos más onerosos (por fatuos) para el contribuyente, más obscenos desde la perspectiva democrática y más indignantes desde la sospecha son los vuelos privados a bordo de aeronaves del Estado, militares por más señas, que realiza el jefe del Ejecutivo. La Audiencia Nacional sentenció que Sánchez está obligado a informar sobre el uso personal en la utilización de los Falcon de la Fuerza Aérea, así como de otros medios de transporte oficiales.

El Consejo de Transparencia –creado hace un lustro cuando era un clamor nacional el obscurantismo del poder en la utilización de recursos públicos– exigió al Palacio de la Moncloa que diera detallada cuenta del abuso de los medios puestos a disposición del primer ministro para uso oficial. Frente a esa orden, Moncloa utilizó la Abogacía del Estado para exonerarse de tal obligación y perdió ante la Audiencia Nacional, certificando que debe rendir cuentas de sus gastos públicos para uso privado. Esa Abogacía del Estado argumenta que la Presidencia del Gobierno "no lleva la cuenta de los viajes del líder de la Seguridad Nacional, que no se distinguen viajes oficiales de los personales y que el asunto afecta de plano al propio Sistema de Seguridad Nacional, porque si se facilitara tal información podría extraerse fácilmente las rutinas o rutas habituales del Presidente…".

Ante lo anteriormente expuesto, ¿cabe alguna consideración en cabeza humana?

Palo Alto