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La NASA catalana y el nuevo Govern ERC- JXCAT
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Josep Martí Blanch

Pesca de arrastre

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La NASA catalana y el nuevo Govern ERC- JXCAT

El nanosatélite de la Generalitat orbitará más tiempo alrededor de la Tierra que el Ejecutivo de Pere Aragonès

Foto: El candidato a la presidencia de la Generalitat por ERC Pere Aragonès. (EFE)
El candidato a la presidencia de la Generalitat por ERC Pere Aragonès. (EFE)
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Con la prudencia que exige siempre la materia —una semana es mucho tiempo en política, sentenció en su día el premier laborista Harold Wilson—, puede afirmarse que Catalunya tendrá nuevo presidente a finales de esta semana. Bien el viernes en primera votación, bien el domingo en segunda. Todo apunta a que, según lo previsto desde que se cerró el recuento el día de las elecciones, Pere Aragonés será investido con el apoyo de los que van a ser sus socios de gobierno, JXCAT, y con la imprescindible aquiescencia de la extrema izquierda independentista, la CUP, con quienes ya ha alcanzado un acuerdo. Sin sorpresas.

Para que esto suceda han de pasar dos cosas. La primera que la CUP valide el próximo miércoles el trato cerrado con ERC en las asambleas telemáticas abiertas de las diferentes organizaciones que integran el heterogéneo mundillo de la izquierda anticapitalista soberanista. Nada hace pensar que no vaya a sancionarse favorablemente el acuerdo que —dicho sea de paso— nadie ha visto todavía, pero que con las explicaciones que se han dado apunta a muy poco revolucionario para las exigencias habituales de la CUP.

En lo referente al proceso independentista, cuperos y republicanos se han comprometido a que se aproveche la legislatura para preparar un nuevo embate democrático preferiblemente en forma de referéndum. O sea, ir tirando hasta nuevo aviso. Como ya apuntamos en esta misma columna, España puede estar momentáneamente tranquila sobre las posibilidades de un órdago en esta legislatura.

La segunda condición es que ERC logre cerrar, de aquí al viernes, el acuerdo con la pieza que formalmente aún le falta. En este sentido, Jordi Sánchez, el hombre con más poder en JXCAT junto a Carles Puigdemont, expondrá hoy su visión del nuevo Gobierno en un acto-conferencia y a partir de ahí todo debiera coger carrerilla para llegar al pleno de investidura del viernes con las carpetas del reparto del poder ya acordadas entre ambas formaciones. Este es el escollo que en estos momentos presenta mayor dificultad, pero no debiera ser insalvable.

Es verdad que el puigdemontismo sigue insistiendo que nada está aún decididó y que todo está por negociar. Pero más bien parece que esta actitud es estrategia para ganar fuerza negociadora en el reparto de presupuesto y poder de la futura Generalitat.

Como planteado así suena obsceno, conviene vestir al santo con ropajes argumentales de mayor postín. De modo que las excusas de JXCAT para explicar que el acuerdo no esté ya cerrado es la falta de respuesta a estas exigencias: pactar la estrategia negociadora con Pedro Sánchez de los asuntos que afectan al conflicto político para evitar que los de Junqueras actúen en solitario; que la estrategia soberanista la fije, no los partidos o el Gobierno, sino el Consell de la República que preside Carles Puigdemont y que este actúe como un tutor externo de las instituciones, y que se fijen líneas maestras de política presupuestaria y de actuación para no andar a la brega a diario una vez se empiece a gobernar.

Foto: El vicepresidente del Govern y candidato de ERC a presidir la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

Son puntos imposibles de acordar de un modo efectivo. Así que lo que probablemente pase de aquí al viernes es que se imponga la creatividad y se busquen apaños y fórmulas lingüísticas para explicarlos que, sin atajar el fondo de las cuestiones, den a entender que ERC se ha movido lo suficiente como para que JXCAT también de su brazo a torcer.

Pero estos puntos no son más que ornamento. El tuétano de la negociación está ya en las cosas de comer. ¿Quién se queda el Departamento de Salud? ¿Quién se queda Comunicación, incluyendo el control del gasto publicitario? ¿Quién pilotará la parte del pastel de las ayudas comunitarias que acabarán en manos de las CCAA? Estamos ante una negociación de lo más normalita y mezquina: presupuesto y competencias. Y si finalmente no hubiera Gobierno sería por estos puntos, en ningún caso por los anteriores.

Catalunya ha empezado la semana enviando un nanosatélite al espacio y la acabará, salvo sorpresa, con un nuevo presidente investido. Entrelazamos ambas cuestiones porque tienen entre ellas un elemento en común que permite sacar conclusiones.

Foto: El 'conseller' de Políticas Digitales y Administración Pública, Jordi Puigneró. (EFE)

Del nanosatélite se han hecho muchos chistes. Añadamos que de manera justificada por la petulancia de la propia Generalitat, que presentó en su día el proyecto como la puesta en marcha de la NASA catalana. Si en lugar de caricaturizarse a sí mismos con esta grandilocuencia absurda, los gobernantes catalanes hubiesen explicado que para el mundo que ya tenemos aquí —el del internet de las cosas— este tipo de dispositivos espaciales son útiles, que la inversión para ponerlos en órbita es razonable y que además pueden incentivar la actividad económica vinculada a la ciencia y al conocimiento, el tema no habría derivado en un hazmerreír y la opinión favorable al proyecto hubiese mayoritaria.

Con el Gobierno de Catalunya —el anterior y también el próximo— ocurre exactamente lo mismo que con el nanosatélite. Se hincha tanto el discurso sobre lo que supuestamente tiene que hacer sabiendo que no podrá hacerlo —la independencia, la república, un nuevo mundo—, que al final no soporta el peso de tanta patata a la importancia y, como en el caso del nanosatélite, deriva en material de chirigota.

El tiempo de vida útil de un nanosatélite es de dos a cuatro años. Así que es más que probable que la durabilidad del que acaba de ponerse en órbita sea mayor que la del nuevo Gobierno, que nacerá en precario y lleno de desconfianzas. Siguiendo en en clave espacial, no vamos a tardar mucho tiempo para ver a Pere Aragonès cantando desde el sillón presidencial el estribillo de 'Serenade' de la Steve Miller Band: “Despierta y mira a tu alrededor. Estamos perdidos en el espacio”. Y, si su gusto fuera otro, siempre la podrá emprender con 'Space Oddity' del maestro David Bowie: “Control terrestre a mayor Tom, sus circuitos han muerto, algo va mal”.

Con la prudencia que exige siempre la materia —una semana es mucho tiempo en política, sentenció en su día el premier laborista Harold Wilson—, puede afirmarse que Catalunya tendrá nuevo presidente a finales de esta semana. Bien el viernes en primera votación, bien el domingo en segunda. Todo apunta a que, según lo previsto desde que se cerró el recuento el día de las elecciones, Pere Aragonés será investido con el apoyo de los que van a ser sus socios de gobierno, JXCAT, y con la imprescindible aquiescencia de la extrema izquierda independentista, la CUP, con quienes ya ha alcanzado un acuerdo. Sin sorpresas.

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