Malos tiempos para Cristóbal Colón
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Josep Martí Blanch

Pesca de arrastre

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Malos tiempos para Cristóbal Colón

¿Debería pedir perdón España por su pasado conquistador y colonial? ¿Es razonable que se le exijan actos de contrición en el siglo XXI? Cada uno tendrá su respuesta. La mía es no

Foto: Estatua de Cristóbal Colón en Barcelona. (iStock)
Estatua de Cristóbal Colón en Barcelona. (iStock)

Y para Pizarro, Hernán Cortés, Núñez de Balboa, Orellana y tantos otros. A este paso, Extremadura tendrá que rebautizar la ruta de los conquistadores como la ruta de la vergüenza. El indigenismo ha venido —utilizando la expresión favorita del tertulianismo— para quedarse y toca reescribir la historia entera, de pe a pa.

Los Reyes Católicos fueron unos genocidas 'avant la lettre' por su papel de armadores de las naves del Descubrimiento y por todas las expediciones que vinieron después con otros reinados. Pero hay más. Como reza la nueva religión revisionista, usted y yo debemos avergonzarnos, mostrar arrepentimiento y pedir perdón por seguir sacando ventaja de las prebendas del saqueo americano. Repita conmigo: "Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa". Y ahora fustiguémonos sin compasión hasta que se nos sequen los lacrimales de tanto llorar por el dolor que debemos y merecemos autoinfligirnos.

Foto: Preparativos para el desfile del Día de la Hispanidad. (EFE) Opinión

Menuda sandez y menudo ignorante este columnista, piensa usted en el caso de que siga leyendo. Y lleva toda la razón. Solo que el nivel de memez sería exactamente el mismo si este artículo empezase de esta guisa: "Menos mal que descubrimos América. Y que con el crucifijo en una mano y la espada en la otra conseguimos arrancar a esos indios cochambrosos de las tinieblas para llevarlos a la luz, colonizarlos y enseñarles las virtudes y beneficios de llevar ropa interior y no fornicar entre hermanos. Así que nos deben la vida y deberían darnos las gracias día sí, día también".

Por ridículo que parezca, así anda planteado el debate entre tigres y leones. Y todos quieren ser los campeones. ¿Todos? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles personas con sentido común resiste todavía y siempre a la idiotez. Aunque a decir verdad, cada vez con menos éxito y poco sobrante de energía para oponerse al espíritu gañán que todo lo nubla.

Foto: Pedestal donde se encontraba el monumento a Cristóbal Colón. (EFE)

Viene a cuento el tema porque el presidente estadounidense, Joe Biden, ha presentado sus excusas por el trato dado a los indígenas americanos por los conquistadores europeos y por los abusos cometidos en la posterior expansión hacia el oeste, cuando ya habían nacido los Estados Unidos.

Biden se ha posicionado en unas coordenadas similares a las del papa Francisco, que hace unos días pedía perdón por los excesos derivados de la conquista española de México, atendiendo en su caso a la petición expresa que el presidente de aquel país, Andrés Manuel López Obrador, le había realizado. López Obrador no ha tenido tanta suerte con el Gobierno español, a pesar de la insistencia epistolar que desde hace dos años ha venido practicando con Felipe VI para convencerlo de la necesidad de practicar un gesto similar.

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante la reunión que ha mantenido  en Nueva York con el CEO de Bloomberg, Michael Bloomberg. (EFE)

El mandatario americano ha articulado su petición de perdón a los indígenas a través de dos declaraciones. En la primera, habitual en el Columbus Day (festivo en todo EEUU), introdujo el siguiente párrafo: “La exploración occidental marcó el comienzo de una ola de devastación: violencia perpetrada contra comunidades nativas, desplazamientos de personas, robo de tierras tribales, introducción y propagación de enfermedades y más. En este día, reconocemos este pasado doloroso”.

El segundo comunicado, titulado 'Una proclamación con motivo del día de los indígenas', es totalmente novedoso, en tanto que es la primera vez que la Casa Blanca equipara e iguala con sendas declaraciones de su presidente la efeméride institucionalizada del Columbus Day con el día de los indígenas.

Los comunicados de Biden vienen a demostrar la importancia que ha ganado en la agenda política el revisionismo histórico

Los comunicados de Joe Biden, igual que las palabras del papa Francisco, vienen a demostrar la importancia que ha ganado en la agenda política el revisionismo histórico y las exigencias de gestos de desagravio que demandan los 'lobbies' movilizados por esta causa u otras similares. Súmenle los intereses particulares, como los que pueda tener López Obrador en México, en su caso para utilizar el pasado como cortina de humo con la que medio esconder su presente.

Aun así, especialmente hoy, la pregunta es pertinente: ¿debería pedir perdón España por su pasado conquistador y colonial? ¿Es razonable que se le exijan actos de contrición a la España del siglo XXI? Cada uno tendrá su respuesta. La mía, para no esconderme, es no.

Un juego de luces y sombras

Debe ser suficiente con una aproximación honesta a ese pasado, visto como un conjunto de luces y sombras proyectadas por la moralidad y las normas que regían el mundo cuando sucedieron los hechos. Exactamente el mismo juego de luces y sombras que proyectan nuestros actos en el presente y que tampoco debieran ser juzgados con frivolidad dentro de 500 o 200 años. Aceptar la complejidad de todo suceso histórico es, a mi modo de ver, todo lo que conviene y debe hacerse.

Pero para quien comparta esta posición, no hay peor compañía que la de los que entre todos los argumentos deciden utilizar los que habitan en el escroto para defenderla. Las recientes declaraciones de José María Aznar, contestando al presidente mexicano haciendo un chascarrillo con su nombre y apellidos, y las de Isabel Díaz-Ayuso, afeándole al Santo Padre que pidiera disculpas por los excesos cometidos en nombre de la evangelización y catalogándolo, despreciando su papel de jefe de la Iglesia, como un “católico que habla español”, responden a esta categoría. Exactamente lo mismo cabría decir del argumentario de Vox, que también salió a torear al papa Francisco.

La mejor manera de desarmar el sinsentido del revisionismo radical es la aceptación de la complejidad de cualquier mirada al pasado

Son maneras de argumentar reprobables e ineficaces. Reprobables, porque en pleno siglo XXI desprenden un tufillo supremacista que no ha lugar en el presente. Y son dañinas políticamente porque renuncian a la gestión inteligente de la memoria y del legado que pretenden defender.

La mejor manera de desarmar el sinsentido del revisionismo radical es la aceptación de la complejidad de cualquier mirada al pasado. Por el contrario, utilizando las mismas armas que vienen usando los activistas de la memoria pero en sentido contrario, que es lo que han hecho la presidenta de la Comunidad de Madrid o el expresidente del Gobierno, la partida está irremediablemente perdida. Tarde o temprano acabarás pidiendo perdón, porque el presente juega en estos momentos a favor de quienes no quieren dejar títere del pasado con cabeza. Es un error ponérselo tan fácil. Pero, bueno, cada uno se equivoca como quiere.

Y para Pizarro, Hernán Cortés, Núñez de Balboa, Orellana y tantos otros. A este paso, Extremadura tendrá que rebautizar la ruta de los conquistadores como la ruta de la vergüenza. El indigenismo ha venido —utilizando la expresión favorita del tertulianismo— para quedarse y toca reescribir la historia entera, de pe a pa.

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