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El apoyo de ERC a Pedro Sánchez se compra barato
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Josep Martí Blanch

Pesca de arrastre

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El apoyo de ERC a Pedro Sánchez se compra barato

Los de Oriol Junqueras son un socio fiable para los socialistas. Les sirve para reasegurar el Govern de la Generalitat ante futuras turbulencias

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
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Sobre la campana. Al límite. En la última curva. Al borde del precipicio. Nada. Cháchara. Teatro. Cierto que en política todo puede ocurrir. Pero si en España fuese legal apostar sobre cómo van a resolverse las cuestiones políticas, nadie hubiese cubierto con su dinero la posibilidad de que ERC y el PNV presentasen enmiendas a la totalidad a los presupuestos de Pedro Sánchez para impedir su tramitación.

Por mucho que ambos partidos aguardasen hasta al final para dar el sí a la tramitación de las cuentas, el respetable que más o menos está informado sabía cómo iban a finalizar las cosas. Era como un resultado amañado de final de Liga. Tanto se notaba el truco de republicanos y peneuvistas que hasta tuvieron que hacer un sobreesfuerzo para demostrar lo que nadie creyó, que iban en serio. Por eso insistieron en enseñar como prueba la 'fake' enmienda a la totalidad redactada como queriendo decir: “Creed, hijos míos, que íbamos a apretar el gatillo de verdad. He aquí la prueba”. Por supuesto. Los Reyes Magos existen. ¿Quién duda de ello?

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Reuters)

Con los presupuestos ya lanzados por el tobogán de su futura aprobación, con los sustos del guion previsibles y ya descontados, España se aleja del escenario portugués. Al menos no será por no aprobar las cuentas que nos pondremos a cantar fados.

El PNV ha puesto el semáforo en verde para la tramitación con el compromiso de la cesión completa de la gestión del ingreso mínimo vital (IMV). ERC, por su parte, ha hecho lo propio tras la promesa de los socialistas de que finalmente la Ley del Audiovisual del Congreso introducirá cláusulas de defensa del catalán. Aparecerán, además de estas, nuevas demandas. Así es la política. Pero serán todas razonables. De entrada, el ministro de Cultura, Miquel Iceta, aunque no sea su negociado, se mostraba este fin de semana en una entrevista en el periódico soberanista 'Ara' favorable al traspaso íntegro de la red de trenes de cercanías. Por ahí andarán los tiros con los de Oriol Junqueras.

Foto: El ministro de Presidencia, Félix Bolaños (d), conversa con el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, mientras abandonan el hemiciclo tras asistir a una sesión de control al Gobierno. (EFE)

Siempre habrá quien haga la lectura de que los acuerdos con ERC para la tramitación de los presupuestos a cuenta del compromiso futuro de alcanzar un acuerdo sobre el catalán en la Ley del Audiovisual es una muestra más del chantaje independentista al que está sometido el Gobierno de Pedro Sánchez.

Créanme, hay interpretaciones menos exageradas y más ajustadas a la coyuntura del tablero político actual, tanto en España como en Cataluña. El precio que está poniendo actualmente ERC en el Congreso es, en la práctica, mucho menor que el que en algunas ocasiones propuso —y obtuvo— la CiU de Jordi Pujol.

Foto: Sánchez y Rufián en la Moncloa. (EFE)

Así que aun dando por bueno que los votos de los republicanos son imprescindibles para que Pedro Sánchez siga tranquilamente con su mandato, no lo es menos que para ERC es imprescindible que los socialistas sigan gobernando España.

Por dos motivos. El primero es reasegurar la presidencia de la Generalitat. La CUP no es de fiar como socio en el Parlament y más pronto que tarde es posible que se deba echar mano de los votos de los socialistas para que echen un cable al Gobierno de Pere Aragonès. El segundo motivo es alejar la posibilidad de un Gobierno de coalición PP-Vox, que es, en estos momentos, la peor pesadilla del independentismo pragmático (que es una manera de decir el independentismo que ha dejado de serlo, al menos hasta nueva orden).

Indultos y mesa le han servido a ERC para poder defender ante su electorado una relación política con el PSOE de cierta normalidad

Es por este motivo que el voto de ERC va bien de precio en el mercado de los apoyos al PSOE. El gran pago a los republicanos ya se ha cobrado. Fueron los indultos y la creación de la mesa de diálogo entre gobiernos, que se volverá a reunir en enero —será la tercera vez— sin que de ella se espere nada concreto que no sea su propia existencia.

Indultos y mesa le han servido a ERC para poder defender ante su electorado una relación política con el PSOE de cierta normalidad. De tal forma que ya no son necesarias grandes pujas para aprobarle los presupuestos. Y menos sabiendo que el apoyo de la CUP a los que está elaborando el Gobierno de Pere Aragonès está en el alambre y a lo mejor hay que pedir auxilio a los socialistas.

Foto: El presidente de Aragón, Javier Lambán. (EFE)

Para entender hasta qué punto la negociación de ERC con el PSOE es a la baja, solo hay que auscultar el mundillo independentista. Las plumas y opinadores de la órbita republicana vienen fajándose desde la semana pasada para intentar convencer al gran público soberanista del gran logro que supone que la futura Ley del Audiovisual incluya medidas para la promoción y defensa del catalán. Han puesto toda la carne en el asador para defenderse de las acusaciones provenientes particularmente de JxCAT y la CUP, que ridiculizan el apoyo de Junqueras a las cuentas de Pedro Sánchez con este mantra: “Íbamos a hacer la independencia y hemos acabado defendiendo el catalán, como en los ochenta”.

Estamos ante una nueva prueba de que ERC es ahora mismo un socio fiable para el PSOE. Ya se verá en el futuro a largo plazo. Pero por ahora no esperen, más allá de la teatralización, exigencias a los socialistas que vayan más allá de lo razonable en toda lógica de negociación política. Los republicanos saben hasta dónde pueden estirar la cuerda que no quieren romper de ningún modo, por su propio interés. Les va la vida en ello. El PSOE los necesita, efectivamente, pero ellos necesitan más a los socialistas. Cualquier otro escenario —fuese una gran coalición de centro derecha y centro izquierda o un pacto PP-Vox— los sacaría del escenario. Y a los de Oriol les ha costado tanto subirse a él que de ninguna manera tienen intención de bajarse.

Sobre la campana. Al límite. En la última curva. Al borde del precipicio. Nada. Cháchara. Teatro. Cierto que en política todo puede ocurrir. Pero si en España fuese legal apostar sobre cómo van a resolverse las cuestiones políticas, nadie hubiese cubierto con su dinero la posibilidad de que ERC y el PNV presentasen enmiendas a la totalidad a los presupuestos de Pedro Sánchez para impedir su tramitación.

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