Es noticia
Naufragio institucional y económico del Barça de Joan Laporta
  1. España
  2. Pesca de arrastre
Josep Martí Blanch

Pesca de arrastre

Por

Naufragio institucional y económico del Barça de Joan Laporta

La imposibilidad de mantener inscritos a Dani Olmo y Pau Víctor en LaLiga por cuestiones económicas es solo el último episodio, aunque quizás el más doloroso, de mala gestión

Foto:  El centrocampista Dani Olmo, acompañado por el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta. (EFE/Marc Graupera)
El centrocampista Dani Olmo, acompañado por el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta. (EFE/Marc Graupera)
EC EXCLUSIVO

El Barça se desangra económica e institucionalmente de la mano de Joan Laporta. No hay otra lectura posible y alternativa a lo que está sucediendo en el club blaugrana. El número de desaguisados que viene protagonizando el mandatario azulgrana desde su retorno en 2021 a la presidencia del Barça no deja de acrecentarse. El último ridículo siempre es el penúltimo, eso es lo único que puede darse por cierto.

La imposibilidad de mantener inscritos a Dani Olmo y Pau Víctor en LaLiga por cuestiones económicas es sólo el último episodio, aunque quizás el más doloroso, de mala gestión. Y resume a la perfección la bacanal de amateurismo, improvisación y falta de transparencia con la que se viene actuando desde la sala de máquinas del F.C. Barcelona.

La entidad es hoy un juguete roto, tanto en el plano institucional como en el económico. Laporta ha perdido ya toda credibilidad. El victimismo, tan habitual en el fútbol para desviar la atención sobre los errores propios, no será esta vez una manta lo suficientemente larga como para tapar las vergüenzas de una gestión deficiente expuesta a la vista de cualquiera.

Las excusas del pasado no sirven. Que el club estuviera en una situación extremadamente difícil cuando Joan Laporta volvió a la presidencia, a causa de las malas decisiones de su antecesor en el cargo, Josep Maria Bartomeu, funcionó durante un tiempo.

Foto: barca-nike-asamblea-acuerdo-comisiones-darren-dein

La marcha de Messi, al que se mintió abiertamente, pudo justificarse de esta guisa. Pero el pasado heredado no explica lo que de inmediato empezó a suceder en el club con el retorno de Laporta. Fuga de directivos, gestión errática y contradictoria, planes de negocio irreales e incumplibles, aparición de comisionistas de difícil justificación, poca transparencia en los contratos de patrocinio o en la adjudicación de una obra tan importante como el nuevo estadio a una empresa turca, inflar activos en los libros como en el caso de Barça Studios sin que nadie asuma responsabilidades cuando se acredita que todo era un montaje financiero sin ton ni son, vender e hipotecar activos a larguísimo plazo sin que se den a conocer los detalles de estas operaciones que hipotecan los ingresos futuros. La lista es larga y de lo más preocupante. Olmo sólo es la guinda de este pastel de despropósitos. De todo lo acontecido, lo menos relevante es el retraso en las obras del nuevo estadio, justificables en un proyecto de tal envergadura.

El caso Olmo supondrá un antes y un después. Ha provocado ya movimientos en una oposición atomizada que hasta ahora actuaba con miedo y precaución excesiva, sabedora de la capacidad de Joan Laporta de convertir en un escudo protector las críticas de terceros.

Foto: dani-olmo-barcelona-inscripcion-laporta

De momento, el grupo opositor que encabeza el empresario Joan Camproví Montal ha pedido la dimisión del presidente azulgrana. En otro frente, Víctor Font, que ya concurriera a las elecciones contra Joan Laporta, también ha subido el volumen de sus acusaciones y está a la espera de las explicaciones que pueda proporcionar la directiva para determinar su posición.

¿Moción de censura a la vista? Por la gravedad de lo acontecido, podría estar justificada. Pero la dificultad de armar una moción de estas características en estos momentos es extrema. El Barça juega en Montjuic, con muchos socios “desaparecidos” hasta que se materialice el regreso al Camp Nou. Y con la masa social dispersa, la moción de censura se hace más difícil.

Pero con independencia de las decisiones que tomen los opositores de Laporta, el caso Olmo marca un punto de inflexión. El virus de la desconfianza ha prendido en muchas antenas del barcelonismo y la convicción de que lo que está sucediendo en el club es alarmante es ya ampliamente compartida. Incluso aquellos cuyo trabajo es defender y publicitar la gestión de Laporta van quedándose sin argumentos. Las acusaciones de centralismo deportivo y antibarcelonismo de los estamentos federativos no se sostienen. El Barça ha tenido más de cinco meses para encontrar una solución al caso Olmo y simplemente, como en otras tantas cuestiones, no ha hecho los deberes.

Foto: barca-camp-nou-quejas-horarios-multas-vecinos

Lo grave de lo que está sucediendo en el Barça no es deportivo, con independencia de cuáles sean los resultados de aquí a final de temporada. Lo preocupante es que una entidad que, por presupuesto e incidencia y proyección social, rebasa ampliamente los límites de influencia del deporte, pueda estar gestionada de manera tan poco profesional y con tan poca diligencia. Hasta el punto de que son muchos los que creen que esto no tiene remedio y que los daños son ya totalmente irreparables. Asoma en el horizonte, aunque se niegue por activa y por pasiva, el cambio de modelo de propiedad del club.

El Barça se desangra económica e institucionalmente de la mano de Joan Laporta. No hay otra lectura posible y alternativa a lo que está sucediendo en el club blaugrana. El número de desaguisados que viene protagonizando el mandatario azulgrana desde su retorno en 2021 a la presidencia del Barça no deja de acrecentarse. El último ridículo siempre es el penúltimo, eso es lo único que puede darse por cierto.

FC Barcelona Joan Laporta
El redactor recomienda