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Josep Martí Blanch

Pesca de arrastre

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Tocado y hundiéndose

La comparecencia de Sánchez fue un insulto a la inteligencia. Una ejecución perfecta del cinismo más gélido y descarnado

Foto: El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa. (Europa Press/Gabriel Luengas)
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa. (Europa Press/Gabriel Luengas)
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Tocado y hundiéndose. Santos Cerdán es una bomba racimo. Reduce a escombros toda la narrativa sobre la que se ha sustentado y sustenta el sanchismo. El variado y recurrente muestrario de excusas que remitía todos los problemas del entorno presidencial con la justicia a fake news, fango y conspiración se viene abajo con estrépito. Desde ayer todos los frentes que amenazan al gobierno se vuelven a ojos del espectador más ciertos, más creíbles. Cerdán ha derribado las líneas de defensa del PSOE.

Con el desmoronamiento definitivo del argumentario sanchista, el presidente ha perdido la poca y menguante credibilidad que todavía conservaba. Y es desde esta certeza que cabe juzgar lo que fue su comparecencia: una escenificación bien ejecutada del cinismo más gélido y descarnado. El presidente ejecutó a la perfección el manual de comunicación de crisis que aconsejan los expertos ante un marrón considerado de alcance: tono grave, casi de funeral, gestualidad doliente y sobre todo mucho perdón, perdón y perdón para intentar transmitir sufrimiento sincero. Fue tan perfecto y guionizada la puesta en escena que resultó casi un insulto a la inteligencia. Cuando la credibilidad se ha marchado por el sumidero hasta al mejor de los actores -y él es muy bueno- se le ve el truco a la legua.

Queda el presidente en la indigencia en lo tocante a capital confianza y fiabilidad. Él mismo se ha perdido el respeto, aunque quizás todavía no se haya dado cuenta. Su penitencia va a ser larga o corta, será él quien lo decida. Pero desde ayer las decisiones que tome el Gobierno, las exigencias de sus socios de investidura, los otros casos de corrupción que avanzan en los juzgados, las nuevas revelaciones que desvelen los medios de comunicación; todo, absolutamente todo, remitirá por activa o por pasiva a la trama de corrupción ya acreditada. A la legislatura la festejan los estertores de la muerte, aunque es sabido que las agonías pueden ser larguísimas.

Desde ayer van a ser menos los defensores a ultranza del sanchismo en todos los frentes. El engaño pasa factura en forma de desconfianza. Y van a ser más los que, desde las propias filas socialistas o desde los entornos que puedan considerarse próximos y afines, alienten discursos críticos e introduzcan matices a una lealtad que hasta ahora venía siendo a prueba de bombas. Son estas las señales que siempre anticipan un hundimiento. Y es donde nos hemos adentrado desde ayer. El presidente que todo lo puede no está noqueado, pero el tembleque de sus rodillas anticipa la lona a poco que le alcance otro golpe, cosa esta que podemos dar ya por segura.

Foto: bunker-sanchez-informe-uco-santos-cerdan-fractura

La hagiografía oficial del sanchismo determina que siempre acaba salvándose por difícil que sea el escenario que maneja. Para explicar el milagro de la supervivencia se invocan siempre las mismas plantillas: la capacidad de resistencia, la habilidad en la construcción de relatos, la sangre fría, la inteligencia, la baraka o la flor en el trasero. Todas estas cosas se han demostrado ciertas en muchas ocasiones. Pero a estas alturas, tras la detonación de la bomba Cerdán, no es ninguna de estas cuestiones la que va a actuar a modo de bombona de oxígeno de su sistema respiratorio.

Si Sánchez respira todavía es simplemente porque sus socios de investidura tienen pánico a cualquier escenario que no sea con él en la Moncloa. Es su debilidad, no su fortaleza, la que le permite seguir insistiendo -como hizo de nuevo ayer- en que las elecciones no serán hasta 2027. Su salvavidas es su exigua salud política y la necesidad sentida de sus socios de viaje en el congreso de mantenerlo con vida llegando si fuera necesario a la intubación. Sin Vox en el horizonte, Sánchez estaría ya más solo que la una y España iría a las elecciones antes de finalizar 2025. Ni siquiera el mérito de resistir es ya suyo.

Lo que le espera de aquí en adelante es un calvario. Más presión de sus socios, menos fuerza en cualquier negociación, imposibilidad de manejar a su gusto la agenda mediática, nuevas filtraciones, traiciones de quienes están pensando ya en su futuro sin él. Nada bueno. Un escenario de descomposición en el que toda la energía va a consumirse intentando no seguir sangrando por una herida que en realidad es imposible de restañar.

Sánchez pidió ayer perdón a los españoles. Pero leído el informe de la UCO lo mejor que podría hacer el presidente es empezar a trabajarse el perdón a sí mismo.

Tocado y hundiéndose. Santos Cerdán es una bomba racimo. Reduce a escombros toda la narrativa sobre la que se ha sustentado y sustenta el sanchismo. El variado y recurrente muestrario de excusas que remitía todos los problemas del entorno presidencial con la justicia a fake news, fango y conspiración se viene abajo con estrépito. Desde ayer todos los frentes que amenazan al gobierno se vuelven a ojos del espectador más ciertos, más creíbles. Cerdán ha derribado las líneas de defensa del PSOE.

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