Es noticia
Ingresa en la cárcel el socialista más querido por Junts
  1. España
  2. Pesca de arrastre
Josep Martí Blanch

Pesca de arrastre

Por

Ingresa en la cárcel el socialista más querido por Junts

Cerdán tiene sustitutos para engrasar la relación con el soberanismo, ese es un problema menor. La cuestión es que hay que empezar a cobrar rápido el apoyo que se presta a un partido y a un gobierno cercado por la corrupción

Foto: El exsecretario de Organización Santos Cerdán entra en el Tribunal Supremo. (EFE/Sergio Pérez)
El exsecretario de Organización Santos Cerdán entra en el Tribunal Supremo. (EFE/Sergio Pérez)
EC EXCLUSIVO

Santos Cerdán reconoció ayer ante el juez que negoció la amnistía con Carles Puigdemont porque era el único modo de asegurar los votos de Junts para investir a Pedro Sánchez. El interés general tan cacareado por el PSOE para justificar la ley del olvido penal sirvió únicamente para maquillar ese interés particularísimo.

Cerdán no ha dicho nada que no sea sabido por todos. Cuesta imaginar en España la existencia de alguien que no haya sabido desde el principio que las apelaciones a la reconciliación y a la normalización de Cataluña para argumentar la necesidad de la amnistía no eran más que un aliño para que pudiese engullirse lo que de primeras era imposible de tragar para la mayoría de los votantes del espectro político constitucionalista, incluidos los ciudadanos de querencia socialista.

Así que lo dicho por Cerdán ante el juez no sirve para otra cosa que para desnudar a un rey, Pedro Sánchez, que ya iba desnudo. Los efectos positivos de la amnistía, que los ha habido en Cataluña y así lo escribíamos en este mismo blog el viernes, no fueron la motivación real del acuerdo con Junts. Pero eso es cosa sabida. Eso sí, Cerdán lo ha dicho con todas las letras y ha dejado en algo más que evidencia al presidente del Gobierno.

Cerdán negoció sin negociar, tanta era la necesidad. Se fotografió debajo de una foto del referéndum del 1-O y compró la narrativa del conflicto desde la óptica independentista, que quedó fijada también como la del PSOE una vez incorporada como preámbulo en el acuerdo entre junteros y socialistas que hizo posible finalmente la investidura. Fueron cuestiones éstas que, por su carácter simbólico, dolieron enormemente a los socialistas de base, también a los catalanes. Cerdán no sólo negoció la amnistía, sino que reconoció que los independentistas llevaban razón.

Foto: cerdan-reconoce-supremo-amnistia-investidura-sanchez

A partir de ese momento pasó a ser el hombre de moda en Cataluña. Junts aseguraba no confiar en el PSOE, ni en el Gobierno, ni en Pedro Sánchez, pero sí en el navarro que ayer ingresó en prisión. El ahora ex secretario de Organización del PSOE engrasó bien y mucho las relaciones con Carles Puigdemont y, muy particularmente, con Jordi Turull, el secretario general de los junteros.

Y así continuó hasta que la corrupción se lo ha llevado por delante. Basta con repasar la reacción de Jordi Turull el día de la dimisión de Cerdán para darse cuenta del impacto que tuvo la noticia entre la élite juntera. El secretario general de Junts anticipó ese día la que finalmente se convirtió ayer en la línea de defensa del ex secretario de Organización del PSOE ante el juez. Hay que defender su presunción de inocencia, los independentistas hemos sufrido montajes policiales en carne propia y sabemos de lo que hablamos, fueron algunas de las cosas que dijo Jordi Turull ese día. Junts defendió a Cerdán cuando el PSOE ya lo estaba acuchillando.

Foto: zapatero-puente-puigdemont-psoe-cerdan

La muerte política de Santos Cerdán y el salto cualitativo que supone su entrada en la cárcel es una mala noticia para Junts. No porque el navarro no tenga sustitutos, algunos más capacitados que él, que puedan relevarle como titulares en las negociaciones con Junts. Ahí está por ejemplo Rodríguez Zapatero, que en la reunión de este fin de semana en Bélgica ya ocupó su puesto, como lo había hecho con anterioridad improvisando junto a Carles Puigdemont la intervención del mediador Francisco Galindo para salir del atolladero en el que se habían metido los junteros cuando se marcaron el farol de exigir una cuestión de confianza a Pedro Sánchez. Pero más allá de Zapatero, cualquier persona que nombre Pedro Sánchez servirá para ese cometido, pues el mandato es mantener la legislatura en pie y ceder hasta donde resulte políticamente factible hacerlo.

El problema que supone Cerdán en prisión es más bien de índole narrativa y de posibles costes electorales. La gran camaradería del ahora preso ex secretario general del PSOE con Junts, sitúa a los de Puigdemont demasiado cerca del epicentro de corrupción socialista.

Y hace más visible que en ningún otro partido de los que conforman la mayoría de investidura la laxa reacción ante el escándalo de corrupción socialista. No sería un problema si Junts aspirase únicamente a ser el partido que era hace un par de años, enarbolando únicamente la bandera independentista; pero sí lo es desde el momento en el que intenta también atraer hacia sí un electorado de matriz conservadora y liberal que no vive con confortabilidad la marea de corrupción que tiene contra las cuerdas al PSOE.

Foto: nucleo-duro-puigdemont-cierra-filas-sanchez

Mal que mal, esto puede torearse, pero no eternamente. Obliga a los socialistas a pasar por caja rápido para abonar los pagos que tienen pendientes con Junts. Cuestión, ésta, nada fácil con la actitud que está manteniendo Podemos en el hemiciclo. Puesto que para los morados, los junteros son ya un partido supremacista y ultraderechista. El problema para los junteros es que la corrupción socialista hace más perentoria la necesidad de enseñar rápido, más allá de la amnistía, las ventajas de mantener el apoyo a Pedro Sánchez. Santos Cerdán en la cárcel es, en este sentido, un acelerador de partículas.

Pasa lo mismo, pero más matizado, en el caso de ERC. Al menos los de Oriol Junqueras son de izquierdas. Y su indulgencia con la corrupción que cerca al PSOE y al gobierno es más fácil de comprender entre los suyos. Aun así, en función del acuerdo de financiación que propongan el próximo día 14 la Generalitat y el PSOE, tampoco será fácil para los republicanos justificar su docilidad sin ponerse colorados. Aunque la financiación forme parte del pacto formalizado entre ERC y los socialistas para la investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalitat, el recibimiento que tenga la propuesta entre el soberanismo contaminará también el tablero español. Una de las claves, dado que la ministra de hacienda, María Jesús Montero, ya ha dejado claro que será aplicable a todas las autonomías y que, por tanto, no cumplirá la singularidad pactada con los republicanos, será la reacción de Junts y de las facciones críticas de ERC.

Cerdán en Soto del Real no es suficiente para remover los apoyos independentistas al PSOE. Pero acrecienta las necesidades de éstos por presentar un balance saneado de su apoyo al gobierno. Y, aun así, la sensación en el soberanismo es muy similar a la que experimentan los socialistas: podemos aguantar esta cornada pero quizás no las siguientes. Pagos rápidos por el apoyo que se sigue prestando en un entorno cada vez más embrutecido y nuevas informaciones que hagan más comprometido ese soporte. Vasos comunicantes. Hasta que el cuerpo aguante. Con Cerdán o sin él.

Santos Cerdán reconoció ayer ante el juez que negoció la amnistía con Carles Puigdemont porque era el único modo de asegurar los votos de Junts para investir a Pedro Sánchez. El interés general tan cacareado por el PSOE para justificar la ley del olvido penal sirvió únicamente para maquillar ese interés particularísimo.

Cataluña PSOE Oriol Junqueras
El redactor recomienda