Es noticia
Moncloa convierte al fiscal general en un mensaje: la Justicia española es corrupta
  1. España
  2. Pesca de arrastre
Josep Martí Blanch

Pesca de arrastre

Por

Moncloa convierte al fiscal general en un mensaje: la Justicia española es corrupta

La voladura de la credibilidad de las instituciones es ya irreversible. Un daño tremendo imposible de reparar en el corto plazo

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), recibe en la Moncloa al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. (EFE/Pool/Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), recibe en la Moncloa al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. (EFE/Pool/Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa)
EC EXCLUSIVO

Tirarse el Rey a la cabeza. Este es el juego que han estrenado socialistas y populares a cuenta del bochornoso espectáculo previo al acto de apertura del año judicial que continuará durante la celebración hoy del evento. Ninguna institución en España, tampoco la jefatura del estado, que no pueda utilizarse como munición en la guerra sin cuartel que se libra en el campo de batalla político. Y además sin reparar en los graves daños colaterales que se provocan. El dañino empecinamiento de Pedro Sánchez manteniendo en su puesto a un fiscal general que ha de sentarse en el banquillo de los acusados es imperdonable. Así que no hay duda al respecto: es él quien ha emponzoñado el acto de esta mañana.

La gravedad del asunto no reside en el fondo en la presencia de Álvaro García Ortiz, a pesar de que este vaya a ser juzgado más pronto que tarde. Esto es una anomalía de imposible justificación. Pero aun así, no reside en este hecho lo más grave de la cuestión. La afrenta es mucho más doliente. El puñetazo monclovita en la mandíbula de la Justicia, imposible de encajar, está en el mensaje que el Gobierno transmite concienzudamente con el trágala de hoy a todos los asistentes.

El mensaje es ya conocido, porque tanto Pedro Sánchez como los integrantes de su Gobierno vienen repitiéndolo reiteradamente a través de los medios de comunicación o en sede parlamentaria. Es este: muchos de ustedes no hacen justicia, hacen política. Y como instruyen sumarios políticos, presiden juicios políticos y dictan sentencias políticas, al Gobierno no le da la gana de enseñar la puerta de salida al fiscal general. Y aquí está, para que se lo coman con patatas y para decirles que no nos amilanamos ante sus artimañas jurídicas que no son más que un intento de golpe de Estado soft para ayudar a echar a Pedro Sánchez de la Moncloa. ¿Quieren jugar? ¡Juguemos!

Si este es el mensaje - ¡que lo es! - lo que no se entendería es la ausencia de indignación y malestar entre los presentes. Que las asociaciones mayoritarias de fiscales y jueces hayan reclamado al jefe del Ministerio Público que no participe en el evento no sólo está justificado. Es que es el único modo de defender su dignidad profesional e independencia, en la medida que el fiscal general es la acusación que toma forma humana y que les envía el Gobierno para decirles que en la Justicia española se prevarica a la vista de todos. Otra vez el mensaje: aquí tenéis al hombre que habéis convertido en víctima inocente aún a sabiendas. La revuelta ante este recado que manda Pedro Sánchez es incluso educada, dadas las circunstancias. A nadie le agrada que le pongan una cabeza de caballo debajo de la almohada.

Foto: jueces-buscan-formulas-boicotear-fiscal-general-apertura-ano-judicial

Otra cosa es que tanto PSOE como PP utilicen al Rey como si de un trapo de cocina para pasárselo entre ellos con la intención de atacarse y defenderse. El Rey, a fin de cuentas, reina el país que le ha tocado en suerte y éste está ahora hecho institucionalmente trizas. Va donde debe y ha de soportar el hedor que emana de la coyuntura política española sin siquiera poder hacer el gesto de taparse la nariz.

Si quedara un resquicio del mínimo sentido de Estado, ni PSOE ni PP osarían utilizarlo para atizarse entre ellos. Pero como cuando se cava hacia abajo no hay fondo posible, aquí estamos, con Felipe VI en boca de populares y socialistas para determinar quién de los dos, Sánchez o Feijóo, ha ofendido más al monarca. Si el primero obligándolo a sentarse al lado de un hombre que será juzgado o el segundo ausentándose con la excusa de acompañar a un acto a Isabel Díaz Ayuso.

Foto: gobierno-y-pp-calientan-la-apertura-del-ano-judicial-por-el

En este punto, probablemente la respuesta sea que los dos, aunque con intensidades que no admiten comparación entre ellas. De Sánchez ya está todo dicho. A fin de cuentas, obliga al Rey a presidir un acto en el que el mensaje del Gobierno es que la Justicia española no es tal, lo que equivale a afirmar que como Estado democrático estamos en quiebra, y con nosotros, también lo está quien arbitra y modera el funcionamiento de las instituciones.

Por su parte, a Alberto Núñez Feijóo hay que afearle que no haya resistido la tentación de utilizar también al Rey en su argumentario y que se ausente del acto. Su sitio está en la inauguración del año judicial, no acompañando a Ayuso. Mostrando incomodidad, enfado, indignación, pero en el lugar que le corresponde y al lado de todos los que van a ser insultados esta mañana con el mensaje hecho hombre que les remite el presidente del Gobierno.

Tirarse el Rey a la cabeza. Este es el juego que han estrenado socialistas y populares a cuenta del bochornoso espectáculo previo al acto de apertura del año judicial que continuará durante la celebración hoy del evento. Ninguna institución en España, tampoco la jefatura del estado, que no pueda utilizarse como munición en la guerra sin cuartel que se libra en el campo de batalla político. Y además sin reparar en los graves daños colaterales que se provocan. El dañino empecinamiento de Pedro Sánchez manteniendo en su puesto a un fiscal general que ha de sentarse en el banquillo de los acusados es imperdonable. Así que no hay duda al respecto: es él quien ha emponzoñado el acto de esta mañana.

PSOE Fiscalía General del Estado
El redactor recomienda