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La banalidad del bien y la flotilla de la libertad
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Josep Martí Blanch

Pesca de arrastre

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La banalidad del bien y la flotilla de la libertad

Los barcos iban cargados de postureo moral, solidaridad guionizada para consumo mediático, bondad efectista y narcisismo solidario

Foto: Tripulantes con brazos en alto del Barco Meteque de la flotilla interceptado en aguas del Mediterráneo por la Armada israelé. (EFE/Global Flotilla Sumud)
Tripulantes con brazos en alto del Barco Meteque de la flotilla interceptado en aguas del Mediterráneo por la Armada israelé. (EFE/Global Flotilla Sumud)
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Postureo moral, una forma de ganar capital social para reinvertirlo en proyectos políticos, solidaridad guionizada para consumo mediático, ganancia de likes y seguidores, bondad de matriz efectista más que efectiva, narcisismo solidario. Lo anterior es un resumen no exclusivo ni excluyente de algunos de los conceptos que viajaron a bordo de las embarcaciones de la Global Sumud Flotilla que durante la madrugada de ayer fueron intervenidas ilegalmente por la marina israelí en aguas internacionales.

No les negamos a los integrantes de la expedición, trasladados sanos y salvos a tierra para ser deportados en las próximas horas a España y al Reino Unido, buenos sentimientos y ganas sinceras de ayudar a los palestinos. No se cuestiona la sinceridad de todas esas buenas intenciones. Pero sí cabe cuestionar su efectividad real y a beneficio de los gazatíes.

Les convendría a algunos activistas de la flotilla, los más conocidos, leer el evangelio según San Mateo. Prescribe esta lectura no ir por delante de uno mismo tocando la trompeta cuando se está decidido a echar una mano a los demás (que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda).

O en su defecto, ya que la Biblia se le atraganta a algunos públicos, también podrían dedicar un poco de tiempo a leer al filósofo y escritor español Jorge Freyre. En su libro La banalidad del Bien (2022), Freyre reflexiona sobre esta manera de actuar tan común hoy en día que consiste en reducir la práctica del bien a un espectáculo. Un show muy vistoso, como los fuegos de artificio proyectados en el cielo, pero que se agota en sí mismo sin provocar cambio alguno en las situaciones de injusticia que se pretende combatir. La flotilla, para entendernos, pasaría el corte perfectamente como programa de Tele5 bautizado como Sobrevivientes solidarios.

Foto: israel-intercepta-flotilla-aborda-barcos-principales

La flotilla empieza y acaba en sí misma y en sus protagonistas. El objetivo principal es ella misma, no Palestina. Y dentro de la flotilla, a modo de muñecas rusas, cada activista famoso o aspirante a serlo, llámese Greta Thunberg, Ada Colau, o la influencer Hanan Alcalde, era también para sí mismo su propio objetivo.

Lo que hemos visto y vemos todavía es un espectáculo guionizado a este doble nivel. El dolor, el peligro, la pena, la angustia más presente durante estos días no ha sido ya la de los palestinos, sino la de los propios integrantes de la flotilla. Basta repasar la colección de vídeos subidos a las redes por los activistas más mediáticos que han realizado la travesía para confirmarlo. De lo que se trataba era de capturar a la audiencia y hacerla padecer por Colau, Thunberg o Alcalde, no por los palestinos. Puede que esa no fuera la intención, pero sí ha sido el efecto.

Por eso, y aunque la flotilla haya conseguido su objetivo, que no era el de repartir ayuda humanitaria y romper el bloqueo naval de Gaza, sino el de capturar la conversación pública a través de los medios de comunicación, el resultado final es improductivo y estéril, siempre que lo que juzguemos sea el impacto real en la mejora de las condiciones de vida de los gazatíes a partir de ahora. Cuestión muy diferente es valorar el impacto de la expedición en el terreno de la gestión de marca de los integrantes más mediáticos de la flotilla. Ahí sí que las ganancias, según cómo, pueden considerarse jugosas.

Quedan todavía algunos capítulos para el final de la aventura. Muchas más horas de televisión y de radio con la flotilla como protagonista. Pero el guion seguirá centrado, no en Israel, no en Gaza, sino en las aventuras y desventuras de los participantes en la iniciativa más reconocibles o famosos. Los gazatíes y sus necesidades seguirán en la parte de atrás del escenario. Necesarios pero difuminados. Estas son las reglas del marketing solidario. La víctima real, su imagen, está al servicio de su supuesto benefactor.

Lo mismo sucede con los otros actores que, a rebufo de la flotilla, han intentado también captar protagonismo. Para practicar la banalidad del bien no hace falta apuntarse en ningún sitio. Basta con seguir el espíritu de los tiempos. Es el caso, por ejemplo, de los diputados del Parlament de Catalunya que decidieron suspender el pleno de ayer para protestar contra la intercepción israelí de la flotilla. Siendo verdad que en ese Parlamento hay más tiempo que trabajo, cuesta no molestarse ante tanta gestualidad hueca, vacía y narcisista.

Foto: captura-flotilla-catapulta-comunes-detencion-colau

El Parlamento contándose a sí mismo lo buenos, concienciados y solidarios que son sus diputados. ¿Efecto sobre la realidad sobre la que pretenden incidir? Ninguna. También en los hemiciclos deberían leer a Freyre. Como debieran hacerlo también los alumnos de secundaria en huelga por el final de la aventura de la flotilla y tantos otros cautivados por el fogonazo solidario que solo sirve a quien lo practica, porque su cometido no es otro que el de la exhibición. El protagonismo de la solidaridad de segunda ola -Parlamento, institutos, sindicatos, etc- que ha avivado la expedición tampoco es para los gazatíes, sino para la flotilla. Es ella la que ha acabado convertida en icono de un supuesto sufrimiento y riesgo que merita toda nuestra atención. ¿Y Gaza? Al fondo a la derecha.

Postureo moral, una forma de ganar capital social para reinvertirlo en proyectos políticos, solidaridad guionizada para consumo mediático, ganancia de likes y seguidores, bondad de matriz efectista más que efectiva, narcisismo solidario. Lo anterior es un resumen no exclusivo ni excluyente de algunos de los conceptos que viajaron a bordo de las embarcaciones de la Global Sumud Flotilla que durante la madrugada de ayer fueron intervenidas ilegalmente por la marina israelí en aguas internacionales.

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